Se sostiene que el primer nacimiento
con figuras de barro se construyó en Nápoles a fines del siglo XV.
El rey Carlos III, que hizo del nacimiento una institución nacional en
Italia mientras ocupó el trono, también lo introdujo en España,
fomentando que los "Belenes" se popularizaran en todo el reino itálico
y español.
El Rey encargaría para su hijo, Carlos IV, "El
Belén del Príncipe". El valenciano José Esteve, llegó
a realizar hasta 180 figuras de medio metro de altura con destino al mencionado
belén del príncipe. Los belenes de palacio llegaron a contar con
casi seis mil figuras, muchas de las cuales se dispersaron, posteriormente, entre
museos y otras colecciones particulares.
En América, los frailes
y monjes introdujeron esta costumbre navideña tomando los nacimientos un
relevante papel.
La costumbre de montar el belén en los hogares
no se extendería hasta bien entrado el siglo XIX, con pequeñas figuras
de barro de gran ingenuidad que se podían comprar en los mercadillos y
tiendas, que las importaban desde tierras murcianas o granadinas.. Los belenes
se convirtieron a partir de entonces en pequeños espacios festivos en torno
a los cuales se reunían las familias, con pandereta o zambomba para cantar
villancicos...
Los belenes demás grandes proporciones y de figuras
de calidad, también llegaron a las clases más acomodadas e instituciones
religiosas por encargo, |