Superando miedos de la Covid-19 en mi día a día: intento ir a comprar

4 meses han pasado sin que fuese a comprar, 4 meses de depender de la compra online y agradecer a mi madre que viniese a casa haciendo de “Glovo Abuelaca”.

4 meses han pasado de miedo, incertidumbres e incluso incredulidad a todo lo que anunciaba el gobierno y la OMS. 4 meses de desmentiras y de pensar que estoy loca, que soy una exagerada o que quizá el bicho tenemos que pillarlo todos!. Pues bien, después de escuchar de todo, intentar superar miedos, salir, juntarnos con gente, presentar a nuestro bebé… y un largo etcétera porque se establece que hay que “volver a la normalidad” y no hay que ir con miedo, decido ir al mercado, no al súper, que esa parte no la superaré pronto creo yo, sino al mercado.

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Fue temprano, el sábado. Cuando podían quedarse los niños plácidamente durmiendo en casa con su padre y yo podría ir y venir y desinfectarme con calma. Algunas comprar incluso las encargué previamente para no estar tanto tiempo, otras sabía que el puesto abría a las 9h, y ahí estaba sacando turno pero… la experiencia fue de miedo absoluto.

El mercado, pequeño y de barrio, estaba lleno de personas mayores, mayores a los que yo sin querer podría hacerles mucho daño, mayores sin mascarilla, señores en el bar de dentro del mercado tomando el desayuno sin mascarilla, gente usando pantallas como si nada (es decir, sin mascarilla porque es que les da calor), el aire del mercado encendido y las puertas cerradas, el suelo sin marcas de distancia y una decena o veintena (ni se, perdí la cuenta) de persona tocandose la mascarilla, de arriba para abajo, apretando la nariz y venga y otra vez… resumen: no vuelvo mas.

Compre para congelar pescado como si no hubiese mañana y hasta el momento, voy a seguir viviendo en “mi” nueva normalidad, la que creo que protege a mi familia y mis amigos. Iremos a trabajar, nos juntaremos, Cleo que si… pero exponernos así en un mercado, no más. No me sentí segura, no me sentí protegida y solo deseaba acabar para repartirle a la vecina de mi madre, a mi madre y a mi casa la compra y que fuesen menos seres queridos los que saliesen.

Una experiencia totalmente diferente a la vivida en grandes superficies españolas que te hacen sentir muy seguro para comprar en sus hipermercados y, que si todo lo permite, seguiré haciendo compra online con ellos, recibiendo pescado y producto fresco de calidad y no me importará en absoluto cargar ese margen de más en mi cesta de la compra.

Esta ha sido mi experiencia, espero que sirva para otros, para ir con más cuidado sin cabe, para no relajarnos y para saber que cualquier fase puede volver atrás si no nos cuidamos.

María P.

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