Cómo hacer tu propio exfoliante casero (scrub) con sal o azúcar

Antes de entrar en materia, vamos a dejar claras algunas dudas que solemos tener todos acerca de la exfoliación: 

¿Qué es la exfoliación y por qué debemos hacérnosla?

La exfoliación consiste en la eliminación de las células muertas, aunque la piel por sí sola lo hace en un promedio de una vez al mes, con el tiempo este proceso se ralentiza y necesita de nuestra ayuda. Por eso existen cremas o jabones con microgranulos, que aplicándolos sobre nuestra piel, ayudan a eliminar las citadas células muertas que quedan en la superficie obstruyendo el crecimiento de las células nuevas.

¿Cuántas veces debemos realizar este proceso?

La frecuencia de aplicación debe ser 2-3 veces por semana, de esta manera ayudamos al proceso natural de la piel.

¿Es apto para todas las pieles?

Si has padecido acné o tienes la piel muy sensible, con rojeces, o alguna enfermedad (como puede ser dermatitis, eczema…) mejor no aplicarte nada por tu cuenta y acudir a un especialista

Una vez tenemos estos puntos claros, vamos a ponernos manos a la obra (si te han quedado más dudas, este post te ayudará a resolverlas

Para las siguientes recetas lo único que necesitas es sal o azúcar, aceite, un poco de imaginación y un baño de agua tibia.

Y es que el secreto de un gran exfoliante es poner 1 parte de aceite, por 2 partes de azúcar o sal.

Cómo hacer tu propio exfoliante casero (scrub) con sal o azúcar

Pero… ¿qué aceite utilizo?

Puedes utilizar cualquier aceite que imagines (o tengas) para crear tu scrub.

El ideal es el de coco (se puede obtener en cualquier herboristeria, tiendas de alimentos ecológicos o Internet), pero también está el de jojoba, el de almendras dulces, de aguacate, de oliva, de semilla de uva… El que tengas o te apetezca comprar.

Sal, azúcar… ¿o algo diferente?

Para aportar la parte arenosa a nuestro scrub, lo más utilizado es el azúcar, pero como bien hemos dicho antes, también podemos utilizar sal (ambos de los que solemos utilizar para cocinar). También es óptimo el azúcar moreno porque es uniforme lo que ayuda a nuestra exfoliación. Pero hay quien utiliza café molido, bicarbonato de sodio, semillas de hinojo… y hasta arena de la playa

1 parte de aceite, 2 partes de azúcar

Esto es la parte que debes recordar. En un recipiente añade tantas cucharadas de azúcar (o sal) como creas conveniente y pon justo la mitad de lo que hay de aceite. Mezclar con una cuchara o con los dedos. Si la sal se queda al fondo es normal, sólo debes remover de vez en cuando. 

Diviértete con los extras

Cómo hacer tu propio exfoliante casero (scrub) con sal o azúcar

Una vez tenemos los ingredientes fundamentales para nuestro scrub ¿qué tal si nos divertimos un poco añadiendo texturas y aromas a nuestra exfoliación? 

Café molido: gracias a su textura y a los beneficios de la cafeína, añadir café molido a nuestra mezcla es una opción ideal si queremos eliminar celulitis de nuestro cuerpo.

 

Aceite esencial: Poniendo 2-3 gotas tendremos suficiente para llenarnos de un embriagador aroma, relajarnos e incluso estimular nuestra piel (siempre dependiendo de nuestra elección con el aceite esencial).

Miel: Para que tu exfoliante sea un poco más hidratante, puedes añadir una cucharada de miel a tu mezcla base. 

Menta: Previamente picada o machacada para sacar el aroma y el jugo a la hierba

Limón rallado o un poco de jugo: El limón es astringente, por lo que ayuda a la cicatrización y es antiinflamatorio, además de ser un perfecto tónico natural.

Hojas de té: Después de acabarte tu té, abre la bolsita y extrae las hojas húmedas de dentro y añádelo a tu mezcla de azúcar y aceite. Esto ayudará a iluminar tu piel.

Cómo aplicar el exfoliante en tu cuerpo 

Cómo hacer tu propio exfoliante casero (scrub) con sal o azúcar

El momento ideal para aplicar tu scrub es después de 10 minutos de ducha, que tu cuerpo está húmedo y los poros de tu piel abiertos. Aprovecha el momento en que llevas la mascarilla en tu cabeza y hazte el peeling. 

No necesitas más que tus propias manos para aplicártelo. Si quieres que el efecto sea un poco más intenso utiliza una esponja o guante de crin.

Advertencia: Olvídate de exfoliar antes o después de depilarte, sino quieras que tus piernas se conviertan en fuego.

Coge un puñado de la mezcla y con tu propia mano (o la esponja) aplicar de forma circular por todo tu cuerpo. Llevar un poco de cuidado en las zonas más débiles como cuello, escote, barriga…

Cuando te sientas bien limpia, enjuagar con abundante agua. Y al salir de la ducha aplicar una buena crema hidratante por todo el cuerpo. 

¡Te quedará un piel suave, brillante e hidratada!