Intolerancia a la lactosa en niños

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Los síntomas más comunes incluyen hinchazón, gases, dolor abdominal y diarrea.

La intolerancia a la lactosa es un trastorno causado por la incapacidad para digerir los azúcares de la leche debido a la insuficiencia de una enzima llamada lactasa. 

También se conoce como deficiencia de lactasa o hipolactasia.

La lactasa facilita la digestión la lactosa, un azúcar presente en la leche y sus derivados.

Intolerancia a la lactosa en niños
 

¿Cuáles son las causas de la intolerancia a la lactosa?

La lactasa es una enzima producida por las células que recubren el intestino delgado, y se encarga de descomponer la lactosa en glucosa y galactosa, dos azúcares más fácilmente digeribles que pasan a la sangre.

La mayoría de los niños produce lactasa al nacer, lo que les permite digerir la lactosa cuando son bebés. La lactosa es el principal azúcarde la leche materna.

La mayoría de los mamíferos dejan de producir lactasa cuando se produce el destete, sin embargo los seres humanos continúan con su producción durante toda la vida.

A veces no se produce suficiente lactasa para descomponer toda la lactosa que se ingiere, por lo que la lactosa no absorbida pasa por el intestino sin ser digerida. La lactosa no digerida, es parcialmente descompuesta por las bacterias del intestino. Este proceso de fermentación produce la irritación del intestino y causa la acumulación de gases y diarrea.

Un niño puede volverse intolerante a la lactosa debido a:

Congénita

La intolerancia a la lactosa puede ocurrir a cualquier edad y en niños de cualquier grupo étnico, aunque es muy raro que aparezca desde el nacimiento.

En muchos casos, la deficiencia de lactasa se desarrolla espontáneamente a lo largo del tiempo. Cuando los niños alcanzan de 3 a 6 años de edad, comienzan a producirse menores cantidades de lactasa.

En algunos niños, la producción continúa reduciéndose o incluso se detiene totalmente. Frecuentemente, los síntomas de intolerancia a la lactosa aparecen en la adolescencia o adultez temprana.

Algunos grupos étnicos (en particular negros, hispanos, asiáticos) tienen más probabilidad de desarrollar intolerancia a la lactosa.

Infecciones o reacción alérgica

Se produce un daño en el intestino delgado que produce la reducción temporal de los niveles de lactasa.

Normalmente este daño es temporal, y después de algunas semanas o incluso meses, el niño puede volver a tolerar los productos lácteos.

Enfermedades crónicas

Como enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn o infección por parásitos también pueden causar una intolerancia temporal a la lactosa.

Deficiencia de hierro

La falta de hierro en la dieta puede interferir con la digestión de la lactosa y en la absorción.

 

Síntomas de intolerancia a la lactosa

Muchas personas con intolerancia a la lactosa tienen un nivel de tolerancia distinto, es decir pueden consumir cierta cantidad de lactosa con síntomas mínimos.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa incluyen:

  • Dolor abdominal
  • Hinchazón abdominal
  • Flatulencia
  • Diarrea

 

Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa

Es una enfermedad muy frecuente pero muy mal diagnosticada, tanto por exceso como por defecto.

Cuando un niño presenta síntomas de intolerancia a la lactosa, una de las formas es retirar los productos lácteos de la dieta durante unas semanas. Después de este tiempo, se puede comenzar a reintroducir la leche en la dieta en pequeñas cantidades.

Si los síntomas del niño mejoran durante la dieta sin lácteos y vuelven horas después de haber vuelto a tomar leche, se considera el diagnóstico de intolerancia a la lactosa.

Otra forma de diagnosticar intolerancia a la lactosa es mediante la prueba de hidrógeno. Cuando la lactosa no se digiere correctamente en el intestino, se acaba fermentando por las bacterias del intestino, lo que hace que se produzca una mayor cantidad de hidrógeno.

Esta prueba consiste en comprobar la cantidad de hidrógeno que se exhala en el aliento a intervalos regulares. Se hace una primera recogida en ayunas, después se ingiere una solución con lactosa y se vuelve a recoger el aire espirado cada 30 minutos, durante un total de 3 horas.

Aunque son menos frecuentes, también se puede utilizar otras pruebas como el análisis de la acidez de las heces o una biopsia.

 

Tratamiento de la intolerancia a la lactosa

Depende de la intensidad de los síntomas.

Cuando los síntomas son leves pueden mejorar tan sólo reduciendo la cantidad de productos lácteos de su dieta.

Pero cuando el niño es muy sensible a pequeñas cantidades de lactosa, será necesario que se lleve una dieta sin lactosa, incluyendo cualquier derivado de la leche. Por lo que será necesario extremar las precauciones revisando todos los alimentos y las etiquetas de los productos envasados para asegurarse que no contengan leche en su composición.

 

La leche es una buena fuente de nutrientes

Si el niño debe hacer una dieta sin lactosa, es importante complementarla con calcio, vitamina D y riboflavina.

 

 

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