Pequeñas empresas de éxito

Sí, empresarios y nuevos ricos. En los últimos años, España se ha convertido en un país muy rico. El sector de la construcción y anexos han convertido pequeñas empresas familiares en auténticos patrimonios de adinerados fondos y recursos que son delicia de banqueros, asesores y gestores de empresa free lance.

No solamente esta estirpe disfruta y aprovecha la existencia de nuevos ricos en España, también es posible ver innumerables servicios que van desde los reservados de los restaurantes de lujo, hoteles de gran lujo con spa y decenas de servicios exclusivos, viajes exóticos, coches de gran cilindrada y mayor precio… De hecho sería una lista interminable que comprendería añadas de vinos de no menos de 100 euros botella, servicios de catering y fiestas a domicilio, ocio juvenil a la carta para los hijos, etc. etc.

Los funcionarios que a mediados de los ochenta vieron subir sus sueldos a unos niveles realmente interesantes y hoy siguen poco más o menos igual, observan como, un cuarto de siglo después, sus vecinos de la furgoneta han cambiado sus cuatro ejes por un deportivo de la marca Mercedes, BMW o Audi y han puesto en venta su casa para trasladarse a un chalet de 2.000 metros con piscina cubierta y 10.000 metros de jardín.

Pequeñas empresas de éxito: mortalidad o capacidad para sobrevivir

El sector de la vivienda está dando su primeras voces de alarma y muchas de estas empresas necesitan cuidados intensivos, incapaces de identificar que una buena gestión es la que no sólo se recrea en el éxito coyuntural sino que construye unas bases sólidas para afrontar tiempos menos buenos.

De hecho, España se ha caracterizado por ser un país con una fuerte mortalidad de empresas. No sería ningún disparate aventurar que muchas empresas necesitan una inyección de ideas para sobrevivir.

He aquí cinco consejos de urgencia para apuntar en su servilleta:

1. Haga un escenario de previsiones negativas. Evalúe sus costes fijos, sus compromisos financieros, su capacidad de hacer frente a imprevistos. Sea consciente de sus puntos débiles.

2. Diversifique sus inversiones. Contrate y contraste la opinión de buenos expertos independientes. No concentre sus inversiones o ahorros en sectores que conoce o le son más cercanos. Poner todos los huevos en la misma cesta es peligroso.

3. No mezcle su familia y su empresa. Profesionalizar todo lo que pueda su empresa debe ser una de sus prioridades. En muchas empresas familiares la raya que separa los asuntos familiares y los de la empresa tienen un trazado muy difuso. Asegúrese que esto no ocurre. Deje a un lado la carga emocional a la hora de gestionar su negocio, aunque a veces pueda ser un motor eficiente. (Ver el excelente artículo, dentro del Blog de empresa familiar, la empresa familiar desde dentro).

4. Modernice su empresa. El mundo cambia muy rápidamente. Acostúmbrese a correr por autopista de alta velocidad. Los negocios se renuevan, cambian, innovan muy rápidamente. Acostúmbrese a ir en un buen coche, a la velocidad y en la dirección correcta. De lo contrario su empresa perderá mucho del camino que ha ganado y más rápidamente de lo que cree. Identificar nuevas direcciones y con ello nuevas ganancias requiere talento. Recuerde que debe introducir en su empresa personas con talento y debe hacerlo identificándolo correctamente. No se conforme con vendedores de motos de madera (ver perfiles en la empresa).

5. Tome sus decisiones a tiempo, stop al autoengaño. Acostúmbrese a tomar sus decisiones a tiempo y no practicar la política de la avestruz. No sea objeto del autoengaño. Hay decisiones difíciles, acostúmbrese a afrontarlas y a “digerirlas” en tiempo y forma. El reloj no marca las horas según el gusto y las preferencias de cada uno.


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  1. Anónimo 12 años ago

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