Taramundi


Taramundi es un pequeño pueblo situado en un valle del interior del occidente asturiano, pegado a la provincia de Lugo. Es la capital del concejo del mismo nombre y está en la puerta de entrada a la comarca de Los Oscos asturianos. Descubrí Taramundi en el año 2000. Desde entonces viajo allí cada dos o tres años a pasar unos días del mes de agosto. Siempre me ha parecido como si regresara a Brigadoon, aquel pueblo escocés que aparecía tan sólo un día cada cien años y que era descubierto por Gene Kelly y Van Jhonson en la película del mismo nombre rodada en 1954. No había cambiado nada. Las mismas dos tiendas de “aquí hay de todo”, a modo de grandes superficies pero ocupando un espacio reducidísimo. La pastelería “Pantaramundi”, con su venta de bollos de pan de a kilo. La carnicería, que no siempre tiene carne pues depende de si ha llegado o no el suministro correspondiente. La tienda de artesanía. Los telares de Isabel Quintana. La sidrería, en la bajada hacía Mazonovo. Los tres hoteles con sus restaurantes y allá en lo alto, dominando el pueblo, el hotel rural más antiguo y con más encanto de todo el occidente asturiano, “La Rectoral”. Pero este año he notado algo distinto. Había más asfalto, más zonas de aparcamiento, un polideportivo y alguna tienda más de artículos de regalo. El lavadero a la entrada del pueblo ya no existía y el rio se había llevado el puente de madera en el área de recreo de Aguillón.
De todas formas Taramundi no ha perdido su magia. Basta con alejarte un poco del núcleo urbano siguiendo cualquiera de las múltiples rutas de senderismo aconsejadas, o al anochecer, que es cuando se marchan los turistas ocasionales, para sentirte acompañado tan solo por el rumor de los riachuelos que discurren por el valle rompiendo el silencio del paisaje.
La zona es rica en agua, circunstancia que aprovecharon sus habitantes para construir en su momento gran cantidad de molinos harineros y mazos para fraguas. Hoy hay muy pocos en uso, pero afortunadamente se han preocupado en restaurar y recomponer algunos mazos y en establecer unos cuantos conjuntos etnográficos en los que se muestran, a modo de museo, las distintas formas de aprovechamiento de la fuerza del agua. El conjunto etnográfico de Mazonovo, conocido también como Museo de los Molinos, es el más significado de todos. En él se exponen, a modo de recorrido histórico, mazos, molinos para triturar grano y hasta una pequeña central eléctrica, pudiendo el visitante interactuar en alguna de las instalaciones mostradas. Todo ello aprovechando el agua del rio en cuyo cauce están las instalaciones. En Texois, una aldea a 4 Km. de Taramundi se encuentra otro interesante complejo en el que están en funcionamiento un batán, un mazo, un molino, una piedra de afilar y hasta una pequeña central eléctrica que abastece de electricidad al Conjunto Etnográfico. En Bres, aldea también cercana a Taramundi se encuentra La Casa del Agua. Es un museo en el que se muestran distintas maquetas interactivas de muchos de los ingenios hidráulicos utilizados en la zona. Además se muestra el Ingenio por excelencia, el Móvil Perpetuo Hidráulico. Está realizado por José María Legazpi, basándose en un proyecto alemán del siglo XVII y consiste básicamente en un ingenio motor, una rueda, y otro elevador, una noria, que se retroalimentan mutuamente. Por supuesto, para hacerlo funcionar no sólo hace falta el primer impulso, hay que estar comunicándole energía continuamente. La Casa del agua ocupa un edificio singular, rehabilitado al efecto, que fue la escuela del pueblo y que se construyó con el dinero mandado desde América por un vecino emigrado del pueblo.
Taramundi tiene también fama por sus navajas y cuchillos. Hay, incluso una ruta de senderismo que se llama Ruta de los Ferreiros, en cuyo recorrido se pasa por varios talleres artesanos de elaboración de navajas. Este año me ha sorprendido gratamente la Casa Museo de la Cuchillería Tradicional de Taramundi, en Pardiñas, aldea situada a sólo un kilómetro de la plaza del Poyo, centro neurálgico del pueblo. Es un pequeño museo montado hace poco más de dos años por Juan Carlos Quintana, un artesano del lugar. En él se muestra la historia de la elaboración de los cuchillos y las navajas en la comarca y además un artesano, en este caso una mujer, te enseña de una manera práctica cómo se hace una navaja, desde la forma de templar y afilar la hoja de acero hasta como se elabora el mango de madera. A la salida del museo puedes adquirir desde un cuchillo jamonero hasta una navaja en miniatura en un llavero, ambos con la calidad artesanal de los talleres de Taramundi.