3 Formas de desarrollar la autoestima de tus hijos

Desarrollando la autoestima en niños

La autoestima en los niños se desarrolla mucho antes de lo que se pensaba. A los 5 años los niños ya adquieren una visión positiva o negativa de ellos mismos.

autoestima en niños

Los niños que tienen una buena autoestima tienden a:

  • pensar cosas buenas sobre sí mismos
  • sentirse valorados y aceptados
  • sentirse seguros de que pueden hacer lo que esperan
  • sentir orgullo por un trabajo bien hecho
  • sentirse preparados para los desafíos diarios

Los niños con una autoestima pobre tienden a:

  • auto-criticarse y ser duros con ellos mismos
  • cuestionar su capacidad para hacer las cosas
  • sentirse inseguros, o no tan buenos como otros niños
  • centrarse en los momentos que fallan y no en los que tienen éxito
  • no confiar en ellos

Por qué es importante que tu hijo tenga buena autoestima

Cuando los niños se sienten bien con ellos mismos son seguros, confiados y atrevidos. Están abiertos a experimentar nuevos retos, hacer frente a los errores e intentarlo de nuevo. La autoestima les ayuda a dar lo mejor de sí. 

Pero los niños con una baja autoestima se sienten inseguros de ellos y de sus capacidades. Si piensan que los demás no les aceptan tendrán miedo de participar, y por tanto de experimentar. Les será difícil ponerse de pie por sí solos y no esperarán hacerlo bien, por lo que se darán por vencidos fácilmente. 

Tener una baja autoestima puede bloquear a los niños. El estrés por cómo hacer frente a los retos cotidianos les distrae de lo que realmente les ayudará en su desarrollo como personas. 

Cómo desarrollar la autoestima en niños

autoestima en niños

Al contrario de lo que mucha gente piensa, la autoestima no nace de decirle a los niños que son maravillosos, especiales y fantásticos. No nace de ganar trofeos. La autoestima es el resultado de experiencias que ayudan a un niño a sentirse capaz, eficaz y aceptado. 

Cuando los niños aprenden a hacer las cosas por sí mismos y se sienten orgullosos de lo que pueden hacer, se sienten capaces.

Los niños se sienten eficaces cuando ven que hay resultados detrás de sus esfuerzos. Cuando ven que después de todo el trabajo duro y el esfuerzo que han hecho, han conseguidos cosas buenas. 

Cuando los niños se sienten aceptados y comprendidos por un padre o persona cercana, es probable que se sientan aceptados por ellos mismos también. Todo lo bueno que piensan de ellos mismos se multiplica cuando un padre elogia su buen comportamiento, le ayuda cuando lo necesita, y le motiva y apoya. 


Por eso, como padre

1. Ayuda a que tu hijo aprenda a hacer cosas

Hay un montón de cosas para que los niños aprendan a cualquier edad. Incluso en los primeros años, aprender a coger una taza o dar los primeros pasos desarrolla una sensación de control y placer. A medida que el niño crece, cosas como aprender a vestirse, leer, o ir en bicicleta proporciona una oportunidad perfecta para que la autoestima empiece a echar raíces.

2. Cuando enseñes a los niños a hacer cosas, primero muéstraselo y enséñales

Después deja que ellos hagan lo que puedan, incluso si cometen errores. Asegúrate de que tu hijo tiene muchas oportunidades de aprender, probar, y sentirse orgulloso. No hagas nuevos retos muy fáciles -ni muy difíciles. 

3. Alaba a tu hijo, pero hazlo con prudencia

Es bueno alabar a los niños, está claro. Es una manera de mostrarles que estás orgulloso de ellos. Pero la investigación muestra que algunas formas de alabanza pueden ser contraproducentes. Aquí tienes cómo hacerlo bien:

– Evita el exceso

Una alabanza que no es sentida no suena a verdad. Por ejemplo, decirle a tu hijo que jugó bien el partido cuando él sabe que no suena a vacío y falso. Es mejor decir: “sé que no estabas en tu mejor forma, pero todos tenemos esos días. Estoy orgulloso de ti por no darte por vencido”. Y añades un voto de confianza: “mañana volverás a estar a tope”.

– Alaba el esfuerzo más que cualidades fijas

autoestima en niños

Evita concentrar tus elogios en los resultados (sacar un 10) o en cualidades fijas (ser inteligente o atlético). Esta clase de elogios puede llevar a los niños a evitar retos que pueden amenazar la buena “reputación” que han conseguido con halagos de resultados o cualidades fijas.

En su lugar, ofrece elogios destinados al esfuerzo, el progreso y la actitud. Por ejemplo: “Estás trabajando duro en ese proyecto” o “Estás haciéndolo cada vez mejor en las pruebas de ortografía”o “Estoy orgulloso de que practiques con el piano -te lo has tomado muy en serio”. Este tipo de elogios motiva a los niños a esforzarse por las cosas, a trabajar hacia las metas, y a experimentar. Cuando los niños hacen esto, es más probable que tengan éxito. 

– Prohíbe las críticas duras

Los mensajes que los niños oyen acerca de sí mismos de otras personas se traducen en cómo se sienten ellos sobre sí mismos. Las palabras duras (“Eres un vago!) son dañinas, no motivadoras. Cuando los niños absorben mensajes negativos sobre sí mismos, se sienten mal y actúan en consecuencia. 

– Sé un buen modelo a seguir

Cuando te esfuerzas en las tareas cotidianas (preparar la cena, lavar el coche, fregar o hacer la compra) estás dando  a tu hijo un buen ejemplo. Le estás enseñando a esforzarse para conseguir las cosas.

Cuando haces tus tareas feliz -o al menos sin quejarte- estás enseñando a tu hijo a hacer sus tareas feliz. Cuando evitas precipitarte en tus tareas y enorgullecerte por un trabajo bien hecho le estás enseñando a tu hijo a hacer las cosas con calma y a estar orgulloso por ello. Eres un referente para tus hjos, piensa bien con qué actitud haces las cosas. 

– Céntrate en los puntos fuertes

Presta atención a lo que tu hijo hace bien y disfruta. Asegúrate de que tu hijo tiene la oportunidad de desarrollar esos puntos fuertes. Alimentar las fortalezas siempre es mejor que centrarse en las debilidades si se quiere ayudar a los niños a que se sientan bien ellos mismos y a que sean felices.  

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