Las empresas y los Estados Unidos

Guste o no, Estados Unidos es el líder indiscutible de la economía mundial. Y aquí nos estamos refiriendo a un concepto amplio de liderazgo, no medible a través del PIB o de los indicadores económicos al uso. Intangibles y tangibles que muchos conocen y que muestran a las claras quién manda hoy en la economía mundial y, muy especialmente las señales que las empresas de todos el mundo esperan percibir o perciben de la economía estadounidense y condicionan en gran medida sus expectativas y toma de decisiones. Dicho más llanamente, cuando el gigante americano estornuda, el planeta se resfría…

Las empresas y Estados Unidos

Más allá de los indicadores coyunturales puntual y muy eficientemente observados por los mejores analistas bursátiles (tipo de cambio, tipos de interés, encuestas de actividad y expectativas, déficits presupuestario y exterior…), las empresas también perciben “la salud” del modelo americano, su pujanza y vitalidad vista desde un punto de vista “estructural”.

Las recientes elecciones legislativas han puesto en crisis un modelo político que surgió tras el trauma del 11-S y que abre interrogantes, potenciales cambios, etc. Quizás el más evidente de todos esté asociado a la guerra de Iraq, un “desastroso negocio” para los Estados Unidos. Además del coste de vidas humanas y la desestabilización que produce en la zona, el desarrollo y desenlace del conflicto ha ido en la dirección opuesta a la esperada: encarecimiento de los precios del crudo y nuevas incertidumbres en el área geográfica en cuestión.

Las empresas y los Estados Unidos: desideratum

1. La eficiente y responsable gobernación global. Dada la influencia de Estados Unidos en el mundo, la determinación de sus decisiones en los organismos internacionales y mutilaterales, la política exterior norteamericana se convierte en un factor por sí misma de generación de expectativas -confianza o desconfianza- en el mundo empresarial. Es necesaria la vuelta a la democratización y participación responsable en la toma de decisiones relevantes que afectan globalmente. La vuelta a la generación de buenos acuerdos que reiteren y fortalezcan la políticas antiproteccionistas, la apertura de mercados y el libre comercio. Urge la vuelta al respeto en la toma de decisiones de los organismos multilaterales .

2. La ética empresarial en los Estados Unidos. La regulación mercantil debe propiciar el resurgimiento de prácticas de buen gobierno corporativo, capaz de propiciar gestores eficientes que ajusten su labor empresarial a normas y reglas donde la ética empresarial salga muy reforzada. El colapso de la ética empresarial en un país como Estados Unidos puede tener consecuencias desatrosas para el resto del mundo, dada la imagen de este país como baluarte del modelo capitalista mundial por excelencia.

3. El desarrollo de la sociedad del conocimiento. Estados Unidos absorbe en gran medida el ahorro mundial (más del 80%). Esta atracción de grandes flujos de capitales propicia las condiciones más favorables para el desarrollo de la sociedad del conocimiento. En el pasado, Estados Unidos ha impulsado olas de innovación tecnológica de impacto mundial. La última, ligada al desarrollo de las nuevas tecnologías de información y las telecomunicaciones, ha tenido un impacto enorme en las economías de todo el mundo. La financiación de la guerra de Iraq o del sector inmobiliario no parecen las opciones más idóneas para la buena salud de los Estados Unidos o del resto del mundo. Se impone, pues, una reconsideración hacia metas más sólidas a medio plazo. Biotecnología, infotecnología o nanotecnología son campos cuyo desarrollo puede propiciar innovaciones a escala mundial muy relevantes, al tiempo que contribuyan a solucionar problemas importantes ligados a los problemas energéticos, medioambientales y en favor del crecimiento sostenible.

4. Un modelo mundial para la energía, el medioambiente y el crecimiento sostenible. Las empresas que cada vez intergran su actividad en un mundo global toman conciencia de la importancia de solucionar problemas que exceden de las responsabilidades de los gobienos individuales donde operan. Urge la necesidad de fomentar plataformas -en la que la participación y aceptación de los Estados Unidos es fundamental- para afrontar grandes retos y problemas a los que se enfrenta el mundo. Estados Unidos debe apoyar y liderar medidas para favorecer resultados visibles en los objetivos del milenio.

5. La lucha contra la pobreza. Con las ayudas que Europa y los Estados Unidos dan a la agricultura de sus respectivos países se podrían propiciar políticas muy relevantes para la lucha contra la pobreza y lograr una distribución más equitativa y eficiente del gran crecimiento que goza la economía mundial en los últimos años. Una mejor distribución mundial y social fortalecería las bases para un crecimiento empresarial más estable a largo plazo.

6. La paz. Las empresas y el comercio en la era de la globalización, precisan de estabilidad y del fomento de buenas relaciones entre países y civilizaciones La capacidad militar de los Estados Unidos puede y debe utizarse eficientemente para garantizar y desarrollar las bases para una convivencia pacífica en todo el mundo.

La lista podría ser más larga. Muchas empresas se preguntan sobre el papel que desempeñarán los Estados Unidos en los próximos años en muchas vertientes… El desideratum no es una cuestión baladí, especialmente si se consideran los efectos negativos de algunas políticas recientes que estos días se han puesto en crisis por el propio pueblo de los Estados Unidos.

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One Response

  1. Cristina 5 años ago

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