10 Hábitos nerviosos que dañarán tu carrera

Hábitos que te impiden llegar al éxito laboral (y personal)

No conocemos nuestros propios hábitos. Tienen que venir otros a hablarnos de ellos.

Conocí a una mujer que no dejaba que nadie a su alrededor terminara una frase. La llamaremos María.

hábitos que te impiden llegar al éxito laboral

María tenía un tic nervioso que enloquecía sus compañeros de trabajo. Cada vez que alguien hablaba, ella les cortaba. No podía evitarlo. Aquí algunos ejemplos de sus conversaciones:

Jorge, compañero de María: Vale María, el informe parece bueno pero todavía tenemos que añadir un gráfico circular que muestre las ventas por región. Creo que Carlos tiene los datos, pero si no los tuviera, entonces –

María: Después del gráfico circular de vetas por región, ¿qué más necesita el informe?

Jorge: Te iba a decir que si Carlos no tuviera los datos, Cristina debería tenerlos. Una vez que añadas el gráfico, lo único que necesitamos –

María: Cristina está todavía de vacaciones, le escribí ayer y recibí su mensaje de respuesta automática como respuesta. 

Jorge: Vale, pues hagámoslo si Carlos puede ayudarnos. Estaba intentando decirte que después de añadir el gráfico, sólo necesitamos la lista de cuentas nuevas abiertas este trimestre, que la puedes conseguir en –

María: Todas las cuentas nuevas, o sólo las nacionales?

Jorge: Todas las cuentas nuevas. Puedes conseguirlas de los informes, peor tienes que especificar –

María: ¿Quién puede ayudarme con esos informes? Nunca he tenido que hacer ninguno.

Jorge: Mejor te mando un correo electrónico. Me resulta muy difícil poder terminar un pensamiento.

María: Claro, mándame un email!

El jefe de María finalmente decidió informarla de su irritante manía de no dejar terminar las frases a sus compañeros e impedirles decir lo que querían decir. María me llegó a decir: “No tenía ni idea de que hiciera eso. Mi mente se mueve a una velocidad y mi boca a otra totalmente diferente”. 

Todos tenemos hábitos que sacan lo mejor de nosotros, peor probablemente también hayamos arrastrado hábitos nerviosos durante años. Pueden aparecer siempre o simplemente cuando nos estresamos. 

Aquí hay 10 hábitos nerviosos que podrían dañar tus relaciones y frenar tu desarrollo laboral:

hábitos que te impiden llegar al éxito

1. El hábito de centrarte en varias tareas cuando deberías concentrarte en la persona con la que estás interactuando, y en las palabras que está diciendo.

Guarda el móvil, mira a la cara de quien te está hablando y céntrate en lo que te está diciendo.

2. El hábito de decir decir “lo siento” automáticamente cuando no hay nada de lo que tengas que disculparte.

Muchas personas caen en la trampa de disculparse por cosas que no son su culpa -sólo para que su jefe u otra persona se sienta mejor. Piden perdón casi como fuera algo automático. ¡Pues no lo hagas!

Si alguien se siente mal puedes decirle: “Eso suena frustrante. Hablemos de cómo solucionarlo”.  No tienes la culpa de todo lo que sale mal.

3. El hábito de decir “sí” cada vez que un compañero te pide ayuda.

Es genial ser útil, pero si siempre estás disponible para salvar a personas que no se responsabilicen por sus propias tareas, vas a acabar mal. Terminarás exhausto, la persona a la que ayudaste no aprenderá a valerse por él mismo o ella misma, y lo peor de todo: tu tiempo y atención se devaluará constantemente si siempre los tienes disponibles.

Hay que acostumbrarse a sonreír y decir: “Estoy segura de que encontrarás la manera de solucionar este obstáculo -eres una persona muy inteligente”.


4. El hábito de llevarse el trabajo a casa.

Mucha gente se lleva el trabajo a casa porque no saben cómo dar por zanjado su trabajo del día y cambiar su mente a un nuevo canal. ¡Es una habilidad que todos deberíamos practicar! Cuando hayas finiquitado por completo tu trabajo del día, para. 

5. El hábito de juzgar tu éxito o fracaso laboral basado en el estado emocional de tu jefe.

Los jefes son personas. Suben y bajan emocionalmente como cualquiera de nosotros. Es agradable cuando tu jefe está contento contigo, pero puedes tener un gran día, semana o mes incluso cuando tu jefe está de mal humor. Separa tus propias emociones de las de él.

6. El hábito de terminar las frases con “si estáis de acuerdo” o “si os parece bien”.

Te puedes permitir afirmar algo si te sientes muy seguro de ello. No tienes que esperar una confirmación o una negación como si pensaras “bueno, si es diferente, también está bien”. 

Defiende tus ideas y palabras como se merecen. Si estás muy seguro de algo, permítete afirmarlo sin esperar el acuerdo de los demás.

7. El hábito de permitir que la gente te interrumpa en tu trabajo

Estás en todo tu derecho de decir “Estoy en medio de un proyecto y no puedo parar, pero te llamaré cuando haya terminado”.

8. El hábito de responder a cada texto y correo electrónico en el momento en el que lo recibes, sin importar la hora del día. 

Entrenamos a las personas que nos rodean. Acostumbrarás a tus compañeros  a respetar tus límites, o  los acostumbrarás a pisarlos (ya que parece que ni tú mismo los respetas, allá tú).

9. El hábito de saltarte el almuerzo para conseguir un poco más de trabajo hecho.

Si no puedes pegarte un descanso para recargar las pilas una vez al día, ¿cómo piensas hacerlo en toda tu carrera profesional?

10. El hábito de evitar el conflicto diciendo “Lo que quieras” a la gente cuando en realidad no estás de acuerdo.

Con el tiempo te cansarás de permitir que las personas te influyan. Tienes una voz. ¡Ahora es un buen momento para usarla!

 

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