12 Cosas a recordar si amas a una persona ansiosa

En España se calcula que hay cerca de 4 millones de personas que sufren ansiedad. En el Reino Unido se llevó a cabo una encuesta durante la semana de la concienciación de la salud mental este mismo año donde se encontró que 1 de cada 5 personas decían sentirse ansiosas todo o gran parte del tiempo. Además, de acuerdo con la Asociación Americana de Ansiedad y Depresión, los trastornos de ansiedad afectan a 40 millones de estadounidenses mayores de 18 años. 

Piensa en ello. 40 millones de personas ansiosas. Si una persona se preocupa por uno de ellos, significa que al menos otros 40 millones de personas están a su vez afectados por esa ansiedad. Es evidente que la ansiedad no es una enfermedad banal. Si amas o te preocupas por una persona ansiosa estas 12 cosas te ayudarán en los momentos difíciles. 

  • 1. Ella/Él no es su ansiedad 

Piensa en la ansiedad como un resfriado muy malo. La víctima está lo suficientemente mal como para no estar funcionando a toda máquina, pero no tan mal como para morirse o precisar atención médica. En momentos parece que la persona está bien y de momento “el resfriado” aparece y deja todo sombrío. Esto puede ser agotador, ya que no sabes en qué momentos el resfriado estará en modo “on” o en modo “off”. Como no parecen enfermos, es difícil separar la enfermedad de la personalidad. Recuerda que la ansiedad no es la que determina a la persona. Así que piensa que la víctima tiene un episodio y te está costando hacerle frente, imagina que está estornudando o sonándose la nariz con fuerza. Todo lo que estás viendo son los síntomas, no la persona. 

  • 2. Su ansiedad no eres tú 

Las personas somos como esponjas. Absorbemos gradualmente cosas de las personas con las que pasamos tiempo. Si pasas mucho tiempo con una persona ansiosa puede ser bueno o no tan bueno. El peligro es que absorber gran parte de su comportamiento ansioso puede afectar a cómo te sientes. No tienes por qué notarlo al principio, pero en algún momento puedes empezar a sentir una gran bola de pelo en tu garganta y preguntarte de dónde viene. No desesperes. Esto se puede remediar construyendo tu propio bloqueo mental y recordándote a ti mism@ (en voz alta) que tú no eres una persona ansiosa y que nunca te convertirás en una. Este tipo de auto-afirmación puede ayudar a proteger tu mente y desarrollar una inmunidad a la ansiedad infecciosa. Ver el punto 6 para más información sobre esto. 

  • 3. Pueden sentirse atrapados en un laberinto 

A veces las personas ansiosas parecen que quieren hablar y hablar sólo sobre los temas que les preocupan, y puede parecen como si se estuvieran volviendo medio locos. Esto sucede porque a menudo la víctima se siente como si estuviera tratando de navegar por una ruta y no descansara hasta que haya explorado todos los caminos. Así es como todo un fin de semana puede consumirse en un solo tema. Ten en cuenta que ellos están tratando de salir y disfrutan casi tan poco de la repetición continua como tú. Si trabajáis como un equipo resolveréis las cosas mucho más rápido y mejor. 

  • 4. Las personas ansiosas suelen ser gente muy agradable 

No hay duda de que está es una de las muchas razones por las que quieres a esa persona ansiosa. Muchas personas ansiosas se rigen por un constante temor a herir a los demás. Estar cerca de ellos puede provocar en ti mayor sensibilidad a los demás o a situaciones delicadas. Incluso cuando tienen un mal día, es importante recordar todas sus cualidades únicas. Recuerda la razón por la que estás con ella/él. 

  • 5. No ceder a la frustración 

A veces la ansiedad parece que defina tu propia relación, hasta el punto que tus propios sentimientos y rutinas se ven violados. A pesar de que haces todo lo que quieres, aún sientes como si estuvieras siendo controlad@. Esta sensación puede hacerles parecer egoístas. Es una sensación frustrante y es comprensible que pueda desembocar en una situación por lo general desagradable. Nunca deberías mantener una tapa sobre tus sentimientos, por lo que es importante establecer límites claros y justos. 

  • 6. Para establecer límites recuerda tu ABC 

A= Pregúntate qué conductas y manifestaciones de ansiedad a las que puedes hacer frente y a las que no. 
B= Lleva tu ser querido a un lugar tranquilo donde hablar. Explica cómo te sientes y cómo te hace sentir sus arrebatos ansiosos. No estás tratando de controlarle o controlar su ansiedad. Simplemente estás definiendo unas áreas en las que no estás dispuest@ a que te digan qué hacer. Es tu derecho, y si lo haces en un entorno tranquilo la persona ansiosa responderá bien. La cuestión es que entienda cómo te sientes. 
C= Elegir el momento para esta charla sabiamente. Hacerlo cuando la ansiedad está en plena acción o durante una discusión no tendrá el mismo efecto. 

  • 7. Intenta no interpretar su ansiedad como un ataque personal 

Tu ser querido puede transportar cientos de preocupaciones en la cabeza. Inevitablemente algunas (o más) tendrán voz. Cuando se verbalizan es probable que te sientas atacad@. Puedes escuchar “Es que no ganas suficiente dinero”, “Es que no haces las cosas bien”, “Es que eres un irresponsable” o algún otro crimen innombrable. Naturalmente la respuesta ante sentirse atacado es ponerse a la defensiva. Y ahí está el súper círculo vicioso. Muy a menudo, acusarte e intentar hacerte sentir culpable no es su intención, así que trata de escuchar lo que realmente quiere decirte, y no la forma en la que lo dice. Escucha a la persona de la que estás enamorada, y no lo que su ansiedad en esos momentos dice por su boca. 

  • 8. Por un perro que mató, no le llames mataperros 

A pesar de que a veces pueden ser frágiles, tu ser querido no es idiota. A veces las cosas que diga serán observaciones válidas o preocupaciones genuinas. El reto no es hacerles sentir que no valoras lo que dicen. Ya saben que no son perfectos. Así que cuando realmente hay algo que les preocupa y tú no les tienes en cuenta puedes hacerles sentir mal. Sé que es un asunto difícil, pero intenta observar su comportamiento cuando están hablando. ¿Qué parecen? Si no fuera una persona ansiosa la que está hablando, ¿la tomarías en serio? ¿No la estás escuchando porque piensas que es sólo la ansiedad o porque no te gusta lo que estás oyendo? Contestes lo que contestes, recuerda que la comunicación abierta, honesta y calmada es la mejor receta. 

  • 9. Si está abiert@ a ello, intenta ayudarles a entender su propia ansiedad 

“La ansiedad es la tapa gigante que usamos en la olla de las emociones”, explica la terapeuta Mickel Watson. “Cuando nuestra ansiedad empeora a menudo significa que más emociones no resueltas en nuestra olla”. No es tu trabajo ser terapeuta de nadie pero algunas preguntas bien planteadas pueden ayudarte: “¿Cuándo comenzó ese sentimiento?” “¿Qué/quién/dónde se realza?” Alguien que muestre interés en la manera en que su mente está funcionando puede ser el comienzo de la comprensión de su problema. 

  • 10. Tú no puedes curarlos 

Tú no tienes la solución de los problemas de otros. Puedes preguntar, ser amable, amar, apoyar. Pero al final esto es una batalla privada que tienen con ellos mismos. No puedes participar, pero sin duda puedes motivar. 

  • 11. La respiración profunda nunca falla 

Si alguien que amas está realmente ansioso lo mejor que puedes hacer en ese momento es estar en calma. Sentir tu tranquilidad le ayudará a él (o ella) a relajarse también. 

  • 12. Trata de divertirte lo máximo posible 

No dejes que la ansiedad destroce vuestra relación. Es importante que no cedas a las dificultades. Puede que tengas que adaptar tus planes, pero el mayor regalo que puedes darle a la persona ansiosa es el amor para ayudarle a combatir la ansiedad que le chupa la sangre. Disfrutad uno del otro, y del camino juntos. 

Yo, como siempre, te espero en la próxima. Un gran saludo y un abrazo, Andrea. 

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3 Respuestas

  1. Paco 2 años ago
  2. FCP 3 años ago
  3. CyberSkynet 4 años ago

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