Cómo cambiar tu actitud en el trabajo, incluso en los peores días

3 Consejos que te ayudarán a cambiar la actitud en el trabajo

¿Alguna vez te has despertado, has tenido que apagar la alarma tres veces y has arrastrado tu cuerpo hasta la ducha mientras te preguntabas si merecía la pena trabajar hoy? ¡¡No te preocupes!! Todos hemos tenido “esos días”, pero aprender a no tenerlos es necesario si quieres estar feliz y a gusto en tu trabajo.actitud en el trabajo

Curiosamente estas últimas semanas he leído varios artículos de animales, concretamente de las gacelas. Pueden cambiar de dirección sin perder el impulso y la velocidad, por lo que hacen zigs zags para confundir a sus depredadores y escapar.

Si sientes que el enemigo te está pegando fuerte y tu motivación y alegría empiezan a desaparecer en tu puesto de trabajo estos 3 consejos pueden ayudarte inmensamente.

1. Admitir que empezaste el día débil, pero pretendes intensificarte a medida que pasan las horas

Cuando tenemos un mal día a veces la presión de hacer como si no pasara nada hace que las cosas sean aún más estresantes. Una buena idea es admitir a tus compañeros que tu mañana empezó en el infierno, pero que pretendes y esperas pasar el día en el cielo.

La capacidad de ser honest@ con tus compañeros de trabajo es un gran ejemplo a seguir y despierta mucho respeto hacia ti. Jugar un papel que no eres y fingir no ayuda a nadie. Despréndete de la presión. Comparte cómo te sientes siendo honest@ y luego coge el día con fuerza.

2. Acostarse más temprano

cambiar actitud en el trabajo

Quedarse hasta tarde un día de trabajo con un amigo y una copa de vino es una plan perfecto para la amistad y la relajación. Pero debes mantener los límites saludables (dormir las horas necesarias, descansar cuerpo y mente…) y empezar a planificar la jornada de trabajo la noche anterior.

Acuéstate antes de las 12 y verás cómo tu mañana no es tan caótica. Suena sencillo pero es que no te puedes imaginar lo que afecta el no dormir y descansar las horas que necesitas. Es imposible que tengas las ideas claras y que te sientas físicamente bien cuando estás agotad@.

Al igual que es bueno crear el hábito en los niños de dejarse la ropa preparada la noche anterior, acostarse más temprano y planificar el día hará que tu mente sea más potente en la próxima jornada laboral.


3. Céntrate en alguien más

Es fácil que nos quedemos absortos en nosotros mismos, sobre todo un duro día de trabajo. Si hacemos el esfuerzo de ser buen@ con alguien nuevo cada día, el simple hábito de dejar de centrarnos en nosotros mismos y en nuestro estrés, puede traernos claridad y rejuvenecimiento. 

Nunca sabremos por lo que un compañero de trabajo podría estar pasando sino nos tomamos la molestia de conocerlo. En lugar de tener la reputación de ser “esa chico o chica” al que nadie le apetece acercarse, por qué no ser ese chico o chica que todo el mundo está deseando ver para dedicarle una sonrisa, invitarle a un café, o contarle la última de sus hijos.

Trabajar con fuerza, ganas y motivación es una forma de tener fe en tu trabajo, de creer en él. Dejamos ver nuestros ideales, nuestra filosofía, nuestra forma de vivir la vida a través de cómo nos comportamos en nuestro trabajo.

Todos tenemos días malos, pero una simple piedra no debe ser motivo de abandonar nuestro camino. Cree en tu trabajo. ¡Aprende a cambiar!

Yo, como siempre, te espero en la próxima. Un gran saludo y un abrazo, Andrea.

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