Comer sano en vacaciones

Viajar durante las vacaciones no tiene por qué hacer estragos en nuestra rutina de alimentación saludable y ejercicio.

El mejor enfoque es planear con antelación para evitar comer en exceso y para encajar algunas sesiones de ejercicio en nuestro plan de viaje. Al igual que planeamos las actividades de las vacaciones también debemos pensar en las comidas y las cenas. Debemos planificarlas con antelación para evitar ganar kilos no deseados y disfrutar de unas vacaciones sin sentimientos de culpabilidad.

Viajemos en coche o en avión, podemos planificar opciones nutritivas para los aperitivos y las comidas. Tomar aperitivos saludables cada dos o cuatro horas nos puede ayudar a mantenernos con energía y evitará que comamos en exceso cuando llegue la hora de parar para comer.

Cuidarse y comer sano en vacaciones

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Podemos llevar con nosotros pequeñas bolsas plásticas o recipientes con aperitivos como frutos secos, frutas, pasas, barritas de muesli o energéticas bajas en grasa y azúcares, queso bajo en grasa,  galletas saladas pretzel, crackers integrales al horno, sándwiches con pan integral y crema de cacahuete o carnes magras, o fruta fresca y vegetales.

Una combinación de hidratos de carbono y proteínas es una buena elección ya que estos alimentos se absorben más lentamente, ayudando a calmar el hambre proporcionando más satisfacción. También es interesante beber mucha agua y tenerla siempre a mano. Los viajes, sobre todo en avión, deshidratan y por esto es importante beber agua y evitar las bebidas con alcohol.

Si planeamos cenar fuera durante el viaje, debemos evitar los restaurantes de comida rápida y aquellos con opciones muy limitadas.

Las tiendas son mejor opción para paradas breves. En ellas podemos elegir los ingredientes de nuestro sándwich, por ejemplo, pan integral, carnes magras y montones de vegetales. Una elección rápida y nutritiva para desayunar es un bol de avena con fruta fresca (combinación lleno de vitaminas y fibra). Se le puede añadir yogur, otra opción son unos huevos cocidos, excelentes fuentes de proteínas. También podemos tomar una ración de cereales integrales con leche desnatada.

Compartir la comida de un restaurante con nuestro compañero de viaje. La mayoría de los restaurantes sirven comida más que suficiente para dos personas en un solo plato. Comer primero los vegetales que acompañan a la comida. Si el plato que pedimos no viene con vegetales, pedir un plato adicional. Otra idea es saltarse el plato y sustituir la comida por una sopa saludable y una ensalada.

Pensar bien al elegir las ensaladas. Evitar las ensaladas taco o las que lleven pollo frito encima. Recordar elegir comidas que estén preparadas con ingredientes saludables y bajos en grasa y optar por alimentos cocinados a la parrilla en lugar de fritos.

Por último, además de mantener los buenos hábitos alimenticios, deberíamos incluir un poco de ejercicio en nuestras vacaciones. Si vamos conduciendo, es mejor parar en alguna zona de descanso cada dos o tres horas para estirar las piernas. Podemos dar un paseo rápido por la zona, dar algunos saltos y tomarnos nuestro tiempo estirar un poco los músculos. Si viajamos en avión, también podemos levantarnos, caminar un poco y estirar los músculos. Movernos mantendrá en marcha nuestro metabolismo y evitará que nos sintamos somnolientos.

Viajar no debe ser una excusa para elegir opciones menos saludables. Planeando con un poco de antelación y eligiendo bien podremos continuar con nuestros hábitos, comer bien y disfrutar del período vacacional.

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