Signos del envejecimiento

‘Engage’ es una mutua que aparentemente
ofrece productos financieros y servicios de apoyo con el objetivo de
“superar las expectativas y tener un impacto positivo en
nuestros clientes y sus comunidades”, lo que sea que eso
signifique. La compañía ha llamado la atención de los medios de
comunicación debido a una encuesta que realizó recientemente sobre
los signos del envejecimiento. En la encuesta se entrevistaron a
2.000 personas de todas las edades. El Daily Telegraph, The
Times
y el Daily Mail incluyeron artículos sobre los
“Cincuenta signos del envejecimiento” la semana
pasada.

Creo que unos 30 de los signos sugeridos se pueden
aplicar a mí y tal vez uno o dos más que o bien no estoy preparado
para admitir, o fueron evidentes ya mucho tiempo antes de la llegada
del envejecimiento. Entre estos últimos están nuestra membresía
del National Trust, mi necesidad de una siesta después del almuerzo,
el hecho de que no conozco ninguna de las canciones de las listas de
éxitos y mis frecuentes quejas sobre la basura en televisión. Luego
están los signos sugeridos que yo pretendo que no sean ciertos para
mí, como un gran interés por el Antiques Roadshow, preferir una
noche con un juego de mesa que una noche en la ciudad, utilizar la
frase “Cuando yo era joven, era diferente”, escuchar la
dosis diaria de los Arqueros en la radio de la BBC y quedarse dormido
después de una copa de vino.

Un portavoz de Engage Mutual
afirma que es interesante que la expectativa general en todos los
grupos de edades sea que alguien en el grupo de edad “más
mayor” tenga un aspecto y se comporte de una manera concreta
(aunque sospecho que los cuestionarios fueron redactadas de tal
manera que fomentan esa conclusión). “Sabemos que hay problemas
graves cuando nos acercamos a la vejez, porque podemos quedarnos sin
tiempo para prepararnos para afrontar los posibles retos físicos,
mentales y financieros. No obstante, eso no tiene por qué ser una
mala noticia. Algunos describen los años después de los 50 como los
mejores de su vida.

Yo diría “diferentes” en lugar
de “mejores”, pero por supuesto depende de cómo hayan sido
los primeros cincuenta años y para mí en su mayor parte fueron
buenos. Fui a la universidad, me formaron para mi trabajo y viví
entre hombres de mi edad; algunos de nosotros todavía mantenemos el
contacto entre nosotros. Me casé y tuve tres hijos maravillosos. Mi
trabajo era absorbente y me puso en contacto con diversas personas,
me otorgó unas responsabilidades concretas e hizo que aprendiésemos,
como familia, nuevas culturas regionales en Bristol, Bradford,
Nottingham y Wolverhampton, cada una de ellas interesante en sus
diferentes formas. Hicimos amigos que han perdurado a través de los
años. Los 32 años en los que me hice mayor fueron más exigentes,
con mayores responsabilidades, seguidas por el mayor reto de todos:
¿Qué hacer con la jubilación?

Engage sugiere que podemos
prepararnos para la vejez. Una idea interesante, pero ¿cómo
llevarla a cabo? Creo que siempre será un misterio, pero uno que no
deberíamos permitir que nos abarcase. Lo único que podemos hacer
recibirla a medida que llega.

Bryan

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