Aprender a escuchar a los adolescentes

A veces la rebeldía, la antipatía o el mal comportamiento en general de nuestros hijos adolescentes hace que entremos en un espiral de conflicto, reproches y tensión en el que cada parte está convencida de tener la razón. El resultado de esta situación suele ser una ruptura en la comunicación, y es importante recuperarla antes de que la falta de comunicación se maligne.

Normas para padres

Esta carta de un hijo adolescente a sus padre nos la facilitó una amiga psicóloga experta en psicología familiar, y cuando la leímos con nuestros hijos a ellos les parecieron acertadas todas las normas. Nos hizo reflexionar, y desde entonces tenemos la carta pegada en la puerta de la nevera con un imán, para recordarnos de vez en cuando de su contenido y como una muestra ante nuestros hijos de nuestra predisposición a escuchar. La reproducimos aquí y nuestro consejo es que la leáis con vuestros hijos adolescentes.

Foto: pexels.com

Carta de un hijo a todos los padres del mundo

  • No me des todo lo que te pido (a veces solo pido para ver hasta cuánto puedo coger).
  • No me grites (te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo).
  • No me des siempre órdenes (si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto).
  • Cumpla las promesas buenas y malas (si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo).
  • No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana (si tú me haces sentirme mejor que los demás, algluien va a sufrir; y si me haces sentirme pero que los demás, seré yo quien sufra)
  • No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer (decide y mantén esa desición).
  • Déjame valerme por mi mismo (si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender)
  • No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por tí, aunque sea para sacarte de un apuro (me hace sentirme mal y perder la fe en lo que me dices).
  • Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga el por qué lo hice (a veces, ni yo mismo lo sé).
  • Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá la buena opinión que yo tengo de ti (así me ayudarás a admitir mis equivocaciones).
  • Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos (porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también).
  • No me digas que haga una cosa si tu no lo haces (yo aprenderé siempre lo que tu hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas).
  • Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para bobadas” o “eso no tiene importancia” (trata de comprenderme y ayudarme)
  • Y quiéreme. Y dímelo (a mí me gusta oírtelo decir, aunque tú ne creas necesario decírmelo o aunque yo no te lo diga a tí).

 

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2 Respuestas

  1. Anónimo 4 años ago
  2. ClaudiiaZapata 8 años ago

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