De Garrucha a Águilas

Tan sólo distan unos 40Km estas dos poblaciones situadas en la costa mediterránea y que pertenecen a distintas Comunidades Autónomas, Andalucía y Murcia. Aunque se puede ir de una a otra por una autopista de peaje, se da bastante rodeo y es aconsejable ir por la carretera Al-7107 que discurre bordeando la costa y pasando por un territorio que en otros tiempos fue minero. Se tarda prácticamente lo mismo, unos 40 minutos y si no tienes prisa puedes realizar alguna parada para contemplar el paisaje costero plagado de vestigios de las antiguas explotaciones mineras.
La carretera, nada más salir de Garrucha, pasa por las playas de Vera. Extensas y despejadas, soportan hoy una afluencia turística bastante alta. Urbanizaciones, hoteles y apartamentos no dejan ver la orilla del mar. Hay varios establecimientos naturistas, entre ellos un hotel de cuatro estrellas, que le dan fama a estas playas como uno de los espacios nudistas de la costa mediterránea española. A continuación la carretera pasa entre Palomares y Villaricos, pueblo costero, hoy turístico y que en tiempos fue puerto de embarque del mineral extraído en las minas de hierro de la comarca explotadas a principios del siglo XX.

En la playa de Palomares, llamada también playa de Quitapellejos, se bañaron el ministro Fraga Iribarne y el embajador de EEUU, Biddle Duke, para demostrar al mundo que las cuatro bombas termonucleares que habían caído en la zona, procedentes de un B52 al colisionar con un avión nodriza mientras se abastecía en el cielo de la costa de Almería, no habían producido ninguna radioactividad. Esto ocurrió en el mes de enero de 1966 y una de las bombas fue recuperada del fondo del mar a cinco millas de la costa gracias a la cooperación de un pescador de Águilas, conocido desde entonces como “Paco, el de la bomba”
Pasado Villaricos, a cuatro o cinco kilómetros, hay un edificio que parece ser un antiguo cuartel de la Guardia Civil, bastante bien conservado pero deshabitado, donde vale la pena pararse un rato. Desde allí se puede ver toda la costa en la que se aprecian las ruinas de algunos edificios y varias chimeneas, restos de lo que en su día fueron fundiciones del plomo argentífero que era extraído en las minas de Sierra Almagrera de Cuevas del Almanzora durante el siglo XIX.

Unas veredas descienden hasta el borde del mar y casi siempre hay algún pescador en alguna de las calitas intentando coger algún pez.Veinte kilómetros más adelante, a la altura de San Juan de los Terreros, la carretera enlaza con la N-332 y llega directamente a Águilas.
Cuando realizo este trayecto suelo hacer que coincida la hora de la comida bien en Garrucha o bien en Águilas para disfrutar del buen pescado y marisco que ambas poblaciones presumen de tener. En Garrucha, unos gambones a la plancha seguidos de un gallo pedro también a la plancha pero con su cabeza bien fritita y crujiente componen un almuerzo que no se olvida fácilmente. En Águilas, unos chanquetes, un calamar de potera o una lubina salvaje pueden alegrarte el resto de la tarde y hacer que el viaje te resulte mucho más agradable. En Garrucha, el “Escánez”, situado en el paseo marítimo, es un buen sitio de referencia, aunque hay bastantes restaurantes en el paseo y una terraza muy agradable en el puerto deportivo. En Águilas, el restaurante “Casa del Mar”, en el mismo recinto portuario, encima del Instituto Social de la Marina, es un sitio en el que siempre he comido muy bien, a un precio más que razonable y en un ambiente familiar y muy cordial.

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