Atardeciendo en Lima [Cuaderno de viaje de un Euroresidente]

Es la puesta de sol más imponente que he presenciado en mi vida.

Recuerdo que fueron dos días en la capital peruana. La recorrimos sin descanso, visitando parte de los alrededores y, sobre todo, el centro. Sus zonas más coloniales, sus palacios, su Plaza de Armas, su Plaza Mayor, sus mercadillos en medio de la nada, su Casa de Osambela, su Convento de Santo Domingo. Entablamos conversación con muchos oriundos de la zona, que se detenían para ilustrarnos sobre la historia más antigua y más reciente de Lima, de Perú.

Fueron dos días, pero parecieron más. Lima es grande, enorme, infinita.

Pero el tiempo se detuvo en cuanto llegamos a uno de los miradores del distrito de Miraflores. El Pacífico se abría ante nosotros con una majestuosidad desconocida hasta ese momento. No hemos visto un atardecer tan bonito y evocador hasta hoy.