8 pequeñas grandes ideas para cuidar nuestro planeta

Hace más de 2000 años que el filósofo Heráclito nos decía que “la salud humana, es un reflejo de la salud del planeta” y…¡que razón tenía! A día de hoy, con una pandemia mundial a nuestras espaldas, quizá sea momento de replantear muchos de nuestro hábitos de consumo y empezar a cuidar a nuestro planeta un poquito más

Como hemos podido comprobar debido a estos meses de parón mundial y confinamiento se ha reducido muchísimos la contaminación, hemos visto como las aguas se han vuelto más cristalinas, los cielos más claros y los animales más libres, aunque por desgracia, cuando volvamos a nuestra rutina, estos cambios seguramente desaparezcan. Pero quizás, si conseguimos tener un estilo de vida más respetuoso con el planeta, podamos mejorar a largo plazo la condición del agua de los ríos, del cielo, de los animales y sobretodo de los océanos. 

En esta publicación os dejamos una lista de pequeñas grandes ideas para cuidar nuestro planeta un poquito más. No tenemos porque hacerlas todas de golpe, podemos seleccionar algunas de ellas, las que sean más fáciles para nosotros de cumplir e ir generando nuevos hábitos que sean cada vez un poco más sostenibles y respetuosos.

1. EVITA LOS PLÁSTICOS

El tema del plástico ha llegado a unos niveles realmente preocupantes, ya nos preguntaba hace un par de años el National Geographic ¿planeta o plástico? La cantidad de residuos plásticos que hay en el mundo es incalculable, pero se estima que un 40% de todo el plástico se utiliza una sola vez y aunque tiene una vida útil de 15 minutos, tarda en descomponerse desde 450 años a ¡nunca!

De todo el plástico que generamos a nivel mundial, en 2015 se calculó que entre 4,8 y 12,7  millones de toneladas de plástico acaban en los océanos al año. Nuestros océanos ya tienen pequeñas islas formadas únicamente de plástico y en nuestras playas llenas de arena… bueno ¿estáis seguros de que es arena? Se ha descubierto que entre los granos de arena se encuentran una cantidad enorme microplásticos que fueron tirados al suelo en su día y tras pasar por el océano y degradarse a tamaños microscópicos han acabado formando parte de la arena de nuestras playas (en Hawai hasta el 15% de la arena es en realidad microplástico). Y es que existen microplásticos hasta en los hielos flotantes del Ártico y en los sedimentos más profundos del océano.

Tenemos que acostumbrarnos a reducir el uso del plástico, a reutilizarlo o incluso evitarlo siempre que podamos, algunos consejos serían:

  • Usar bolsas de tela para hacer la compra o llevar nuestras propias bolsas reutilizables.
  • Evitar comprar productos envasados en plástico.
  • Utilizar bolsas de tela o papel para meter la fruta y la verdura.
  • Utiliza botellas de agua reutilizables.
  • Procurar beber sin las pajitas y de querer usar pajitas, utiliza las nuevas pajitas que se han inventado que son reutilizables y muy molonas.
  • Utilizar bastoncillos del oído que no tienen los palitos de plástico.
  • Comprar productos de higiene como geles, cremas o champús que no vengan envasados en botes de plástico o de ser así que te permitan reutilizar tu bote de plástico.
  • Evitar usar el film de plástico para los alimentos, ya han inventado sustitutos de papel o plástico reutilizable para poder conservar los alimentos.
  • Pero sobretodo recicla todo el plástico que puedas y NUNCA LO TIRES AL SUELO O A LA NATURALEZA.

Foto: pexels.com

2. Más reutilizar, menos comprar, menos desechar

Somos una sociedad que genera una gran cantidad de desperdicios y residuos, 2.100 millones de toneladas de desechos cada año. Y es que hemos fomentado la cultura del “usar y tirar”, de lo “desechable” y es ahora cuando por fin nos estamos dando cuenta de que esta filosofía de vida no es sostenible a lo largo del tiempo. Por eso, es muy importante comenzar a cambiar nuestra cultura poco a poco, tenemos que dejar de pensar en usar y tirar, y comenzar a pensar en usar y reutilizar, es decir debemos aprender a agotar la vida útil de las cosas.

Por ejemplo, los folios podemos utilizarlos siempre por las dos caras, podemos fomentar la compra de productos de segunda mano o donar aquellos que no vayamos a utilizar para que otra persona que lo necesite pueda seguir dando vida útil a ese producto. Además, debemos intentar reducir el consumo de productos, ya que muchas veces compramos por comprar, cuando realmente no lo necesitamos, y fomentar la compra de productos de segunda mano, ya que muchas veces podemos encontrar cosas que están prácticamente nuevas y de esta forma ayudamos a alargar la vida útil de los productos. Estos son dos de los principios básicos del cuidado del medio ambiente, REDUCIR Y REUTILIZAR. ¿Y el tercero?

3. RECICLAR

Sí, la tercera R es reciclar. La importancia de reciclar es mucho más grande de lo que nos pensamos, porque imaginar que sería de esos 2.100 millones de toneladas de basura si nadie se encargara de reciclar…puedo suponer que habríamos destrozado el planeta tierra por completo. Por eso es importante ayudar en la cadena reciclado de los productos. Además tampoco es tan difícil, papel con papel, plástico con plástico, orgánico con orgánico y cristal con cristal. Si que es cierto que existen algunos productos que tenemos dudas a la hora de reciclar como las pilas, los residuos tecnológicos, el aceite (nunca podemos tirarlo por el desagüe) o los medicamentos caducados, pero todos estos productos suelen tener un punto de recogida especial en nuestras ciudades.

Además, para ayudar en el reciclado es súper importante no tirar nunca desperdicios al suelo o a la naturaleza. Porque todo lo que tiremos de está forma nunca llegará a los centros de gestión residuos y acabará con total seguridad en nuestro océano, tardando miles o millones de años en degradarse, si es que lo hace, ya que hay productos que nunca terminan de descomponerse y siguen por siempre circulando en la naturaleza, como por ejemplo los plásticos, acabando algunas veces por error en los estómagos de los animales, animales que después nosotros mismos nos comeremos. 

4. Di sí al transporte público o mejor, di sí ¡a las bicicletas y patinetes!

Utilizar el coche siempre es la opción fácil y rápida, pero estoy segura de que si te paras a pensar puedes encontrar varias desventajas de usar el coche, desde el tráfico, el lugar de aparcamiento, el dinero en gasolina, el dinero en parking… por eso un cambio de hábito nos vendrá genial. Lo ideal sería poder caminar a nuestro destino, pero muchas veces se encuentra demasiado lejos, por lo que utilizar las bicicletas, los patinetes, los monopatines o incluso si queréis los triciclos, es una opción maravillosa para desplazarnos sin perjudicar al planeta y mejorar nuestra condición física.

Pero sabemos que no siempre es posible, ya sea por el clima o porque nuestro destino esté realmente muy lejos. En tal caso, utilizar el transporte público es nuestra mejor opción, nos soluciona el problema del aparcamiento y en muchas ocasiones el del tráfico (ya que suelen tener sus carriles especiales dónde no circulan coches), además, la cantidad de combustible que ahorras y lo poco que contaminas con el humo del motor, es genial para cuidar al planeta. Es cierto que gracias a los avances de la tecnología estamos empezando a disfrutar de los coches híbridos (que contaminan menos) o totalmente eléctricos, esperemos que algún día, más pronto que tarde, podamos decir adiós a los coches NO eléctricos.

Foto: pexels.com

5. Aumentar el uso de productos respetuosos con el planeta

Comprar de forma inteligente cada vez es más importante, no solo para nuestra salud, para evitar comprar productos que contengan algún tipo de añadido perjudicial para nuestra salud, si no también porque si no empezamos a comprar de forma ecológica quizá llegue un momento, dónde no podamos comprar nada, porque la tierra sea incapaz de producir el sustento que necesitamos para vivir. Por eso comprar productos de alimentación naturales o ecológicos es la mejor opción, es cierto que quizás este tipo de productos tenga un precio un poco más elevado, pero es que el proceso para conseguir dichos productos también es más costoso.

Últimamente ya no son solo productos de alimentación lo que están poniéndose la etiqueta de ecológicos, ahora también podemos encontrar productos textiles, cosméticos, productos de higiene personal e incluso productos naturales de limpieza (como el vinagre o jabones biodegradables).

6. Ahorrar agua

Parece un tópico ¿verdad?, pero es una gran verdad, ya que muchas veces de forma inconsciente malgastamos agua. Tenemos que procurar cerrar los grifos por ejemplo mientras nos lavamos las manos o los dientes, tomar duchas que no sean excesivamente largas, evitar los baños, usar el modo ahorro de las cisternas del váter, utilizar de forma responsable el agua de regar o reutilizar el agua para la limpieza, entre muchas otras ideas para ahorrar agua.

7. Ahorrar energía

Encender los aparatos electrónicos tan solo durante su uso es realmente muy importante. Desde la televisión hasta las luces de las habitaciones, enciende tan solo aquello que vayas a utilizar y evita dejarlo encendido, incluso aunque lo vayas a volver a utilizar. Establece las temperaturas de los aires acondicionados o calefacciones de forma responsable, ya que si ponemos temperaturas extremas gastará más, pero finalmente obtendremos el mismo resultado, que es caldear o enfriar la habitación. Otro ejemplo sería el llenar siempre al máximo el lavavajillas y la lavadora cuando queramos ponerlos, las bombillas de bajo consumo.

Ahorrar energía es bueno para el planeta, pero también para tu bolsillo. También es una buena idea utilizar al máximo la luz solar, ya no para generar energía, no todos podemos tener placas solares en casa, pero sí podemos aprovechar su luz y calor durante el día, en vez de utilizar artículos electrónicos que sustituyen esta luz o calor natural. Además, que la luz solar es genial para recargar nuestro cuerpo con vitamina D.

8. Acude a voluntariados

Si nos informamos por Internet, seguro que en nuestra ciudad existen asociaciones que se encarguen de organizar voluntariados, ya sea para la limpieza de bosques y playas, como algunas veces para plantar arboles y cuidar campos. También existen muchas asociaciones que generan programas de educación en el cuidado del medio ambiente y buscan voluntarios que ayuden a impartirlos o personas interesadas en acudir a las charlas. 

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