Consejos para prevenir el Alzheimer

Según el sitio Web “Alzheimer Prevention“, gestionado por la Alzheimer’s Foundation of America, hay “4 pilares” para la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

Consejos para prevenir el alzheimer

 

El primer pilar lo constituyen la dieta y las vitaminas.

El recorte de las grasas trans y las grasas saturadas, especialmente las de productos de origen animal como las carnes rojas, es un buen punto de partida, como lo es aumentar la cantidad de alimentos ricos en antioxidantes que comemos. La idea que subyace tras este consejo es reducir todo lo posible la la producción de radicales libres (algo que una dieta rica en grasa puede causar), al mismo tiempo que se incrementan los niveles de antioxidantes, que combaten los radicales libres que flotan alrededor de nuestro cuerpo. La adición de ácidos grasos esenciales Omega-3, que se encuentran en muchos pescados y también en el aceite de linaza, y el consumo de proteínas de origen vegetal como la soja también pueden ayudar.

También pueden ser útiles ciertas vitaminas, como la coenzima Q10, el ácido alfa lipoico o el ginkgo biloba (una hierba que se ha observado que ayuda con los problemas de memoria), la fosfatidilserina (un suplemento que ha sido aprobado por la Food and Drug Administration por su utilidad para los problemas de memoria), los omega-3 y la acetil-L-carnitina. La huperzina-A y la vinpocetina también pueden ser buenas para personas que ya tienen pérdidas de moderadas a severas de memoria.

El segundo pilar consiste en la gestión del estrés.

Las últimas investigaciones han relacionado el estrés con un mayor riesgo de problemas de memoria y de la enfermedad de Alzheimer. El peor tipo de estrés, al menos en lo que respecta a nuestra salud, es el de tipo crónico. El estrés diario produce un aumento de cortisol, que en niveles elevados puede dañar realmente las células que se encuentran en el centro de la memoria del cerebro. Se ha mostrado que la meditación ayuda a reducir los niveles de cortisol, al igual que lo hacen la hipnosis, la respiración profunda, los masajes, la visualización y la visualización guiada y la oración. Probar una o más de estas opciones puede dar dar lugar a un gran avance en la disminución de los niveles de estrés y, por lo tanto, mejorar nuestra salud y memoria.

El tercer pilar se centra en el ejercicio.

El ejercicio físico regular puede reducir un 50% el riesgo de Alzheimer. El tipo de ejercicio realmente no importa, basta con elegir algo que nos guste hacer. El ejercicio mental también es importante. Los neurólogos han descubierto que acciones como leer, escribir, jugar a juegos de mesa y hacer crucigramas puede reducir hasta un 70% las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Realizar este tipo de actividades durante unos 20 minutos, tres veces por semana, puede ser de gran ayuda. No obstante, la clave está en que la actividad tiene que ser un poco difícil y romper la rutina de forma de forma inesperada.

El cuarto pilar tiene que ver con los medicamentos y las hormonas.

Un pronto tratamiento de los problemas de memoria con los medicamentos adecuados puede ayudar evitar que dichos problemas se agraven. También hay pruebas de que la terapia de reemplazo hormonal puede ser beneficiosa para la memoria.

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