‘Tienes muy buen aspecto’ (3)

Vivir mucho tiempo ahora es una experiencia común, pero vivir con múltiples problemas de salud lo convierte en un reto. La palabra “geriátrico”, basada en el griego “geras” = edad, fue inventada por Ignatz Leo Nascher (nacido en 1863), pero sólo hace relativamente poco tiempo que la gerontología se ha convertido en un estudio especial. La psiquiatría geriátrica no fue reconocida como una especialidad por el Ministerio de Salud hasta 1989, si bien en la actualidad hay muchas revistas científicas dedicadas a dicho estudio. Más del 40% del presupuesto del N.H.S. -antes de su reciente comercialización radical- se invierte en personas mayores de 65 años y, sin embargo, en comparación con otros campos de investigación, la proporción dedicada a la investigación todavía es relativamente pequeña.

Según Age Concern, más de 2 millones de personas mayores de 65 años en Inglaterra tienen síntomas de depresión, pero a la gran mayoría se les niega la ayuda. Los médicos están psicológicamente programados para curar a la gente y la demencia se puede aliviar, pero no se puede curar. Más de 820.000 personas en el Reino Unido viven con la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, pero una vez más, la investigación está mal financiada y demasiadas residencias no se supervisan. La atención centrada en las personas y adaptada a las necesidades del individuo en lugar de al grupo o su personal es esencial. La Sociedad de Alzheimer afirma que a más de 100.

000 pacientes se les administran medicamentos equivocados que, en realidad, empeoran su enfermedad. Puede que no sea fácil, pero las personas con esta enfermedad pueden llevar una vida muy plena y productiva. Los que los atienden, en casa o en instituciones, también necesitan apoyo. Sin embargo, todavía hay pocos indicios de que el gobierno del Reino Unido considere esto una prioridad.

Y luego morimos. La “muerte”, según Wolpert, “necesita mucha preparación”, que es precisamente lo que no hay. La gente trata de distanciarse de su inevitabilidad y no han realizado la provisión financiera necesaria para los últimos días de posible debilitamiento. Las personas deberían tener la oportunidad (o fomentarla) de hablar de su muerte y de que los profesionales de la salud les digan la verdad.

Hay muchas decisiones que deben tomar al final de su vida: el testamento, por ejemplo; y, si se tiene opción, elegir dónde y cómo morir. Y según Wolpert, también cuándo. Esta es una de las conclusiones a las que el autor llega al final de su estudio del envejecimiento. “Deberíamos morir antes de que los estragos de la vejez nos dañen realmente”, argumenta. La eutanasia debería ser una opción para aquellos para quien la vida ya no es la vida tal como la conocemos.

He encontrado el libro informativo y espero que estos tres post constituyan un resumen bastante preciso de algunas de las cosas que se incluyen en él. Wolpert es realista y quiere, en todo momento, ser fiel a los hechos y los desafíos que éstos plantean. Gran parte de lo que el libro transmite está reflejado en algunos de los post de nuestro blog sobre envejecimiento. En algunos momentos me resulto difícil de leer y me hizo sentirme menos alegre, pero lo recomiendo.

Bryan