Adelgazar en la adolescencia

Cómo ayudar a adelgazar a un hijo adolescente con sobrepeso

 

La obesidad infantil es un problema cada vez mayor a medida que los niños y los adolescentes se enganchan a dispositivos electrónicos como los iPods, los vídeojuegos o la televisión. El problema se debe sobre todo a los hábitos alimenticios y el ejercicio. Un adolescente puede estar comiendo correctamente, pero no hacer el ejercicio suficiente para quemar el exceso de calorías.

Como padres, es responsabilidad nuestra ayudar al niño o adolescente a controlar sus hábitos alimenticios y animarles a seguir un estilo de vida más saludable. También es importante prestar apoyo para evitar que perder peso se convierta en una obsesión que luego podría desencadenar en un trastorno peligroso, como la falta de autoestima, la anorexia o la bulimia.

Es importante animarles a realizar actividades extracurriculares en su centro de estudios: no tienen por qué ser la estrella del equipo de fútbol; cualquier actividad extracurricular les ayudará a tener un mejor estilo de vida y a prevenir la obesidad. Si no se sienten cómodos con actividades atléticas, basta con que se anoten en cualquier cosa con la que disfruten. Y si prefieren hacerlo fuera del entorno escolar, otra solución es convertirnos en su compañero de deporte e ir juntos a un gimnasio o a pasear, hacer footing… Cualquier actividad deportiva que le saque de una vida excesivamente sedentaria. Si llevan toda la vida pidiendo un perro, tal vez es el momento de ir juntos a la protectora de animales y elegir uno (un perro equivale a al menos 2 buenos paseos diarios).

No llenar la nevera: cuando un niño adolescente se aburre o está inmerso en el mundo de la electrónica y tiene hambre, lo más probable es que vaya a buscar algo sencillo y sabroso para comer. No hay manera de evitar esto, pero sí podemos ayudar a promover hábitos alimenticios más saludables evitando llevar a casa alimentos dulces y poco saludables. Evitar tener en la nevera refrescos, ya que son bebidas muy ricas en calorías y que engordan mucho. Procurar comprarles agua vitaminada u otras bebidas saludables.

Involucrarnos más y hacer que su vida diaria sea mas divertida. Puede que los niños se estén volviendo sedentarios en busca de de más entretenimiento. Tratar de hacer alguna actividad con ellos. Involucrarles en la planificación semanal de los menús, la compra y la preparación de las comidas y/o cenas.

Plantea todo el proceso como un ejercicio para ponerse toda la familia en forma y llevar una alimentación mas sana. Sin duda un hijo adolescente no necesita escuchar de su familia la palabra “gordo” ya que lo mas seguro es que la escuche todos los días de la boca de sus compañeros y amigos, y que esté bastante harto. Ser solidario y hacer un proyecto realista y en común.

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