El expreso de La Robla I. Bilbao-Vado Cervera

El expreso de La Robla es un tren, construido en el año 2009, dedicado a realizar recorridos turísticos por diversas rutas utilizando los trazados de vía estrecha que existen en el norte de España. Debe su nombre al trazado La Robla-Bilbao, inaugurado en el año 1894 y que era utilizado para transportar el carbón desde las minas leonesas y palentinas hasta las siderurgias vizcaínas. El tren está compuesto, además de la locomotora y de un par de vagones dedicados a servicio y mantenimiento, por cuatro coches que disponen de siete pequeños compartimentos equipados con literas para dos personas, un armario y un minúsculo cuarto de baño y otros tres coches más, habilitados como salones para esparcimiento de los viajeros.
El jueves a las 14,30h estábamos puntualmente en la estación de FEVE La Concordia de Bilbao para registrarnos en el expreso de La Robla. La recepción era entre 13,30h y 15,30h y el tren salía a las 15,50h. El viaje que comenzábamos a esa hora era un recorrido Bilbao-León, ida y vuelta, con regreso el domingo a las 18,30h. Durante el recorrido el tren realiza varias paradas. Un autobús, que va siguiendo al tren en todo momento, recoge a los viajeros para conducirlos a realizar alguna excursión por la zona y para llevarlos a almorzar o a cenar a un restaurante. El desayuno se realiza en los coches salón y por la noche el tren siempre duerme en una estación, con lo cual al no haber traqueteo a la hora de dormir hace presumir que pueda resultar menos incomoda la estrechez de las cabinas o habitaciones.
Al poco de emprender la marcha todos los viajeros fuimos reunidos en los salones y obsequiados con una copa de cava a modo de bienvenida. Mientras, una amable señorita nos explicaba a grandes rasgos las características del viaje y nos presentaba a los miembros de la tripulación. El tren no paró hasta llegar a Espinosa de los Monteros, que está a 700m de altitud sobre el nivel del mar, ya en la provincia de Burgos. El paisaje era espectacular. La lentitud con que el tren subía el puerto de Cabrio permitía poder contemplar tranquilamente el bonito valle de Mena. Llegamos a Espinosa casi dos horas después de iniciado el viaje y el autobús, que ya nos estaba esperando, nos trasladó rápidamente a Ojo Guareña.
Ojo Guareña es un complejo kárstico constituido por más de 100Km de galerías subterráneas formadas por la disolución del carbonato cálcico de las rocas calcáreas bajo la acción del agua ligeramente ácida de los ríos Guareña y Trema y del arroyo de Villamartín. Hicimos una visita guiada recorriendo tan sólo unos 400m por el interior del complejo, visitando la cueva de San Bernabé y la ermita de San Tirso y San Bernabé. En la cueva vimos un recoveco o pila natural conteniendo agua filtrada por las paredes, que según la tradición tiene efectos curativos para las enfermedades de los ojos. Parece ser que en los días de romería, en los que las gentes de la merindad de Sotoscueva acuden al lugar, llegó a ser tanta la afluencia de personas para lavarse los ojos que tuvieron que habilitar a su lado otra pila construida artificialmente. El recorrido termina en la ermita, con salida ya al exterior, donde lo que más me interesó fueron los frescos de sus paredes recreando los diez martirios de San Tirso y la existencia de un armario donde se guardan los archivos de la Merindad de Sotoscueva, cuyos representantes vecinales estuvieron reuniéndose en la cueva hasta el año 1924.
Terminada la visita, el autobús nos llevó a Sotoscueva y desde allí en tren a Vado Cervera, en la provincia de Palencia, bordeando el embalse del rio Ebro durante bastantes kilómetros lo que nos permitió disfrutar del paisaje e incluso ver la torre de alguna ermita sobresaliendo de las aguas que inundan el terreno. Llegamos de noche y el autobús enseguida nos trasladó al Parador de Turismo Fuentes Carrionas en Cervera de Pisuerga, situado a unos 5Km de la estación. Nos dieron de cenar sopa castellana, trucha, y de postre leche frita y reparto de la hoja de ruta o programa de actividades a realizar el día siguiente. Sin tiempo apenas para hacer la digestión, vuelta al tren y a dormir.