Almagro.Teatro y encaje de bolillos

Llegamos a Almagro a la hora de comer, así es que nos dirigimos a El Corregidor, mesón restaurante con fama acreditada, mencionado y alabado en todas las referencias gastronómicas de la zona. Había poca gente, dos o tres mesas ocupadas por parejas de cierta edad. La crisis económica hace estragos. Años atrás, debías solicitar mesa con antelación o te quedabas sin comer en ese sitio. Comimos bien. Aperitivos manchegos a base de migas, pisto, gachas, berenjenas de Almagro… y después, cordero y pato, aunque el precio, un poco alto, no estaba en consonancia con los tiempos de crisis.
Almagro es la capital histórica del Campo de Calatrava en la provincia de Ciudad Real. Está prácticamente en el centro geográfico de la provincia y rodeado de poblaciones cuyos nombres hacen mención a la Orden de Calatrava.

Cerca, a unos 30Km. y sobre un cerro controlando uno de los pasos a Sierra Morena se encuentra el Castillo de Calatrava la Nueva que, aunque está en proceso de restauración, manifiesta sobradamente la grandeza que en otros tiempos tuvo la Orden de Calatrava. La villa de Almagro tuvo su esplendor en los siglos XVI y XVII, en los que se sitúan la construcción de la mayoría de sus edificios emblemáticos. La plaza Mayor, el palacio de los marqueses de Torremejía en la plaza de Santo Domingo, la iglesia de la Madre de Dios, la iglesia de San Blas, el convento de La Encarnación, el convento de de Santa Catalina de Siena, habilitado como Parador de Turismo, el convento de Nuestra Señora del Rosario, que pasó a ser Antigua Universidad Renacentista y otros muchos edificios proceden de esta época. Pero por lo que hoy es conocido Almagro es por el Corral de Comedias y por el encaje de bolillos.
Por la tarde visitamos el Museo del Encaje, inaugurado en el año 2004.

Está situado en un callejón que sale de la Plaza Mayor, a la izquierda según miras al Ayuntamiento. No es muy grande, pero en sus dependencias que ocupan tres plantas puedes admirar piezas únicas, como ajuares de novia, mantelerías y bordados diversos, procedentes todas de la artesanía popular que lamentablemente se va perdiendo con los años, aunque en el propio museo funciona una escuela en la que enseñan a manejar los bolillos y a realizar estos encajes. Unas quince mujeres estaban atareadas en este menester durante nuestra visita. No había hombres en el grupo de aprendices. Parece que el encaje de bolillos sigue siendo una labor de mujeres, aunque me aseguraron que en alguna ocasión se había apuntado a la escuela algún hombre.
A la salida, atravesamos la Plaza Mayor y fuimos directamente al Corral de Comedias. Era viernes y hacían una visita teatralizada. Tres actores, actuando en los papeles de pícaro, de moza engatusadora y de dama enamorada y engañada te explican, empleando como hilo conductor el argumento de un relato propio de un entremés de engaños amorosos, la historia y avatares del Corral de Comedias en sus tiempos de esplendor.

La visita fue deliciosa, pues estábamos tan sólo dos únicos espectadores y los actores nos integraron totalmente en su representación. El Corral, descubierto al derribar unas casas en los años cincuenta del pasado siglo, está rehabilitado tal como era en el siglo XVI y en él actualmente se representan obras de teatro clásico los sábados por la tarde siendo además sede del festival internacional de teatro clásico que se celebra en Almagro todos los veranos.
Al día siguiente seguimos viaje hacia El Viso del Marqués, pasando de camino a visitar el Castillo de Calatrava la Nueva. Cuidado con los amortiguadores del coche, pues la subida al castillo es por una sinuosa pista empedrada cuya construcción data de los tiempos de Felipe II.

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