¿Por qué nos cuesta tanto mantener el peso que perdemos?

El cuerpo “se defiende” contra la pérdida de peso.

La facilidad con la que se vuelve a ganar peso después de haber conseguido adelgazar parece que está relacionado con el metabolismo en reposo, es decir la cantidad de calorías que quema una persona cuando está en reposo.

Cuando nos planteamos perder peso, nuestro metabolismo tiene un funcionamiento normal para nuestro peso. Está quemando un número de calorías normal para las personas de nuestro mismo peso. Pero después de que conseguimos adelgazar, nos encontramos con que nuestro metabolismo ha disminuido radicalmente.

Nuestro cuerpo no consigue quemar las suficientes calorías para mantener el peso que habíamos conseguido con la dieta de adelgazamiento, y por tanto es muy dificil mantener el peso 

Por qué recuperamos el peso que hemos perdido

Siempre hay un peso corporal en el que nos mantenemos sin ningún esfuerzo.

¿Qué pasa cuando adelgazamos? Pues que el metabolismo se ralentiza, no es capaz de recuperarse, y además cada vez se hace más lento haciendo que los kilos se vayan acumulando sucesivamente.

Sabemos que un cambio en el peso corporal se produce como consecuencia de un desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético. Y que nuestro cuerpo trata de resistirse a los cambios de peso y corregir este desequilibrio energético. Así por ejemplo, si normalmente comemos 2.000 calorías cada día y de repente bajamos a 1000 cal/día, no solo vamos a conseguir perder peso, sino que también aumentará la sensación de hambre.

Esta hambre sería la forma con la que el cuerpo nos haría comer más para intentar recuperar nuevamente el equilibrio energético. Y es una de las razones por las que mantener la pérdida de peso a largo plazo es tan difícil.

La pérdida de peso se acompaña de una disminución de la tasa metabólica en reposo, que en ocasiones es mayor que lo que se esperaría en función a los cambios medidos en la composición corporal. Este fenómeno se conoce como “adaptación metabólica” o “termogénesis adaptativa”, y actúa también actúa para contrarrestar la pérdida de peso, y por tanto contribuye a la recuperación del peso.

Otra de las formas con las que nuestro cuerpo se “resiste” a la pérdida de peso es con una disminución de la actividad. Inconscientemente reducimos nuestra actividad y también nos hacemos más eficientes en la actividad que hacemos, gastamos menos calorías para el mismo movimiento. 

Por qué recuperamos el peso que hemos perdido tan fácilmente.

Es la combinación de la disminución de la tasa metabólica en reposo, el aumento de la sensación de hambre y la disminución de la actividad lo que nos hace quemar muchas menos calorías por día de lo que se esperaría para alguien de nuestra misma altura, peso, sexo y composición corporal. 

Cómo mantener el peso bajo control para toda la vida.

Una buena forma de aumentar el gasto energético es aumentar la actividad física en un grado suficiente como para prevenir la recuperación del peso.

Como mantener el peso perdido

Unos niveles altos de actividad física pueden ayudar a mantener la pérdida de peso. Pero recuerda que la actividad física no tiene porqué incluir el ejercicio formal.

De hecho, caminar a sólo 1,5 km por hora duplicará el gasto de energía en comparación al que tenemos cuando estamos sentados. Incluso cosas pequeñas, como aparcar el coche más lejos o utilizar las escaleras en lugar del ascensor, pueden sumar calorías consumidas durante todo el día. 

Por lo tanto, cualquier cosa que hagamos para acumular actividad física durante el día mejorará dramáticamente las posibilidades de mantener la pérdida de peso a largo plazo.

Pero hay que tener cuidado, ya que como la actividad puede disminuir a un nivel casi inconsciente, será necesario hacer un esfuerzo consciente y deliberado para obtener la mayor actividad posible en todo el día, todos los días

 

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