La generosidad de una familia en la granja

Una familia con tres generaciones que ha vivido en una maravillosa granja. Esta fue comprada por el padre de John Gardner hace unos 40 años. Brett y John Gardner, los administradores y responsables de la granja en la actualidad, tienen dos hijos.

 

granja familiar campo

 

El mayor llamado Ben, desde el primer momento, tendió puentes a nuestros hijos pequeños. Ben les enseñó la granja y los animales, incluso les invitó en momentos especiales, como a la hora de dar a comer a los cerdos, conocer mejor a los caballos o seleccionar ganado que pastaba plácidamente. A los pocos días ya estaban jugando partidos de fútbol en un campo improvisado de césped natural de la campiña inglesa. Nuestros hijos quedaron encantados con la forma en la que Ben se comportaba, su sentido de la generosidad y de la amistad.

 

Las ayudas a las zonas rurales

Las zonas rurales inglesas también han pasado períodos recientes de decadencia. El Gobierno británico ha intentado en los últimos años reanimar las zonas rurales con diversos tipos de ayudas para atraer el turismo hacia las granjas y lugares similares.

Brett y John se beneficiaron de estas ayudas gubernamentales, en unos momentos en los que tener una granja ya no era una fuente de ingresos segura.

Nailey Cottages supuso todo un cambio de vida para la familia de Brett y John. Toda una vida en el campo y la habilitación de los establos y almacenes para hacer su oferta de casas rurales y poder obtener otra fuente de ingresos adicional, venía a suponer como la entrada de un aire urbano en su plácido, hermoso y no contaminado paraíso rural. Una intromisión en sus tranquilas vidas. Brett y John han considerado muy positiva su experiencia. Sus hijos han hecho amigos de todas las partes del mundo y han visto la enorme labor que pueden hacer introduciendo las actividades de la granja a los niños urbanitas procedentes de las galaxias de los cinco continentes.

 

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Las gentes del campo y su generosidad

La discreción y generosidad de la familia Gardner estuvo presente durante toda nuestra estancia en la granja.

Primero con una presencia discretisima, hasta el punto de que los primeros días creíamos estar solos en medio de un espléndido paisaje natural. Pero allí estuvieron en todo momento cuando hicieron falta. Esto fue especialmente importante los últimos días de nuestra estancia. Mientras nuestro hijo más pequeño, David, tuvo un ataque de asma mientras que jugaban en un pajar a tirarse encima de la paja con una cuerda que pendía del techo. David estaba subido arriba en las baldas más altas de paja. Su prima le lanzó el inhalador, pero este se coló entre las balas de paja. No había forma de recuperarlo. La familia no lo dudó y John cogió el tractor y su pala para retirar una a una las enormes balas de paja almacenadas en el pajar hasta que encontramos el inhalador que ayudó a David a superar su ataque de asma. 

En realidad el hecho me vino a recordar la generosidad de las gentes en las áreas rurales cuando era un niño. Un sentido de solidaridad y de camaradería que recuerdo vivamente cuando en España mi vida también transcurría en el campo siendo un chaval, hace ya casi medio siglo. A veces no recordamos que en el campo, también lo más importante, son las personas.

 

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One Response

  1. rosa 9 años ago

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