Los que tienen el “dinero gris”

Hoy, una comisión parlamentaria ha
publicado un informe sobre las consecuencias sociales de que las
personas que vivan durante más tiempo. Al parecer, el informe estima
que es probable que alguien nacido en el Reino Unido en el 2007 viva
hasta los cien años. Así que las personas mayores vuelven a estar
en las noticias otra vez. Y no sólo en las noticias, en el cine
también. Se han emitido recientemente tres películas en las salas
de cine que tratan sobre los mayores y, presumiblemente, han sido
diseñadas para atraer al “dinero gris”. Nosotros las hemos
visto todas. La primera fue “El Exótico Hotel Marigold”,
sobre las aventuras de un grupo de personas de edad avanzada,
interpretadas por actores británicos muy queridos, que se mudan a
una residencia de ancianos en la India.

La segunda fue “El
cuarteto”, una vez más con una selección de los actores
favoritos, esta vez en el papel de antiguos músicos y cantantes
profesionales que viven en una residencia de ancianos diseñada
exclusivamente para ellos. Muy buena música de conjunto, con un
delicioso espectáculo, en mi opinión, de Tom Courtenay. Anoche
vimos la tercera de estas películas sobre personas que luchan con la
vejez: “Una canción para Marion”, con las actuaciones
destacadas de Vanessa Redgrave y Terence Stamp, por otro lado
empañadas por un pobre guión y el desperdicio de Christopher
Ecceleston.

Las dos primeras películas buscaban las risas y
el sentimiento, y la música en “El cuarteto” era
espléndida, pero la tercera película me pareció sensiblera y poco
convincente, y me sorprende que la mayoría de las críticas fuesen
amables, de un modo indulgente. “Estos buscadores del dinero
gris”, señaló un crítico, “han habitado durante años en
la misma gama tonal sofocante: en algún lugar entre encantador y
acogedor, como si el público de destino fuese incapaz de procesar
cualquier desafío a las 14:00 de un miércoles lluvioso y prefiriese
que le hiciesen cosquillas en la barbilla durante 90 minutos”.
Así es como me sentí, sin duda, con “Una canción para
Marion”, película que vimos un lunes a las 15:00. Estaba llena
de clichés y condescendencia, y cuando me emocioné con una muerte
como es habitual con cualquier muerte y el intento de reconciliarse
con ella por los supervivientes, me sentí utilizado por la película.

Las tres películas trataban de retratar a las personas
mayores como si todavía fuesen capaces de divertirse, lo cual es
bueno. Gran parte de la cobertura mediática del envejecimiento trata
de decepción y lucha. Hay mucho de eso y puede que yo sea tan
pesimista en estos blogs que refuerce esa caricatura simplista; si es
así, lo lamento. Todavía no he llegado a la etapa de contabilizar
mis bendiciones, de modo que compensen las desventajas de la edad,
pero estoy en camino. Creo que a lo que todos debemos resistirnos -y
combatir- es la idea de que cada uno de nosotros puede ser descrito
completamente en calidad de anciano. Podemos ser “jubilados”
y disponer del “dinero gris”, pero ante todo, somos
personas.

Bryan

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