En manos de los poderosos y los privilegiados

No es simplemente la paranoia de la
vejez inflada en el dogma: “las cosas ya no son lo que solían
ser”, sino que donde recae el poder y cómo se ejerce subraya la
verdad de que la “gente pequeña del mundo” (es decir, la
gran mayoría de los seres humanos) están en manos de las
organizaciones, las empresas, la monarquía y los gigantes
informáticos, siendo muchos de ellos en última instancia,
responsable sólo ante sí mismos.

Desde hace algunos años
hemos apostado por la Cooperativa. Nos gustó la idea de un banco que
fuese propiedad de sus miembros y funcionase como una mutua. Nos
sentimos aliviados de que, a diferencia de los grandes bancos
británicos, la humilde Cooperativa tuviese integridad, pagase a sus
ejecutivos salarios razonables y no tuviese que satisfacer a
codiciosos accionistas. No estábamos muy seguros de que fuese
prudente absorber el banco Britannia -o como dijo un comentarista,
“su acervo de activos podridos”- y al parecer esa ha sido
ha sido la causa de su colapso. (Uno de los ejecutivos que participó
en esta transferencia dejó la cooperativa en el año 2009 con una
amortización de 1,02 millones de libras y bonos a largo plazo por
valor de 162.000 libras).

A continuación, se animó a la
Cooperativa para que se hiciera cargo del banco Lloyds, que pasaba
por dificultades.

Su fracaso atrajo la atención nacional sobre el
grave hecho de que la Cooperativa, con un déficit de 1.500 millones
de libras, tenía en serios problemas. Los expertos financieros
parecen considerar que las condiciones del subsiguiente rescate son
realistas: no se utiliza dinero público y el banco sobrevivirá. No
obstante, en el proceso ha perdido su espíritu único y tendrá una
relación tensa con las otras ramas de la familia de Cooperativas.
Así como con sus clientes, a quienes de momento no se ha dado
ninguna explicación ni disculpa.

The Independent
publicó una historia sobre la riqueza del príncipe Carlos. Al
parecer, ha invertido 38 millones de libras en un depósito
industrial en Milton Keynes, como parte de una serie de 102 millones
de libras de operaciones inmobiliarias confidenciales. La compra de
los grandes almacenes de supermercados a través de su Ducado de
Cornualles (fundado en 1337) se completó hace 18 meses, pero no se
ha hecho público. Clarence House se niega a revelar los detalles
debido, según afirman los que trabajan para el Príncipe, al estatus
de “privado” del Ducado. Es tan privado que no paga el
impuesto de sociedades ni el impuesto sobre las ganancias de capital.

Esto es simplemente un ejemplo de la manera en la que los
poderosos hacen sus cosas, por lo general a escondidas del
conocimiento público. Sin embargo, el denunciante Edward Snowden ha
derribado este secreto al divulgar las prácticas de la Agencia de
Seguridad Nacional (NSA) de los EE.UU. y de la agencia de espionaje
del Reino Unido, GCHQ, para acceder a grandes cantidades de
información privada como llamadas telefónicas, mensajes de correo
electrónico o entradas de Facebook, incorporando el uso de los
sitios web bajo acuerdos secretos con empresas comerciales descritas
como “socios de intercepción”. Dando cobertura a las
revelaciones, The Guardian afirma que se está creando un
sistema de vigilancia total que, en las manos equivocadas, podría
restringir severamente las protestas y las libertades conquistadas
con dificultad.

Bryan