Europa es débil en cultura de innovación y en sectores de futuro

Leo en Financial Times un extenso artículo sobre Europa y su débil cultura de innovación comparada con Asia y con los Estados Unidos. Me temo que en el gran debate de las elecciones europeas este tema se ha pasado de puntillas.

Los lobbies europeos de sectores estratégicos como la fabricación aeroespacial y de automóviles

a los productos químicos (sectores liderados desde Europa) lo tienen claro:

«El margen competitivo de la U.E. se basará, más que nunca, en la innovación, la productividad y la

transición de la economía de la U.E. hacia actividades de mayor tecnología y mayor valor añadido», (Bert D’Hooghe, asesor en la Mesa Redonda Europea de Industriales, un destacado lobby de

fabricación)

Existe la preocupación de que Europa se esté quedando atrás con respecto a sus

competidores en muchos frentes.  Los industriales europeos coinciden, como no podría ser de otra forma en que la innovación es fundamental, pero el panorama de

investigación y desarrollo es motivo de preocupación.

Inversiones en I+D y patentes

Como todos sabemos y FT señala: «la inversión en I+D de la U.E. se ha mantenido en alrededor del 2% del PIB en la

última década, muy lejos del 3% que se ha marcado como objetivo para el año 2020. También está

por detrás de Japón y de los EE.UU., con un 3,4% y un 2,8% respectivamente». Y ecuerda que la

Comisión Europea estima que China podría superar a la U.E. en términos de gasto absoluto en I+D

en 2014.

La proporción de solicitudes de patentes -muchas de ellas relacionadas con la fabricación- también

deja entrever esta amenaza de competencia. Según las cifras del Banco Mundial, en los últimos 13

años, el número de patentes registradas por las empresas en la U.E. ha caído a cerca de 110.000,

mientras que en China ha aumentado de 25.000 a más de 400.000.

La carencia de una cultura de Innovación 

Alexandre Affre, director de Asuntos Industriales de BusinessEurope, un organismo comercial, cree

que Europa carece de una «cultura de la innovación«.

«No solo nos falta innovación pura en cuanto a productos y procesos, sino también innovación en el

proceso de toma de decisiones en Europa», dice. Affre considera que, a menudo, la legislación de la

U.E. es demasiado prescriptiva y restringe la capacidad de las empresas para innovar.

Esto empieza ya ocurrir en un sector desregulado como la economía digital, donde un conjunto de sentencias o de leyes vinculadas a la privacidad, la propiedad intelectual o los derechos fundamentales (sentencia el derecho al olvido) van en detrimento del desarrollo de la economía digital aquí respecto Asia o los Estados Unidos.

Es cierto, siguiendo con el articulo que algunos países europeos lo están haciendo mejor que otros. Finlandia, Suecia,

Dinamarca y Alemania invierten el máximo en el área de I+D. Pero en general, en vez de afianzar y promover estos modelos, Europa en su conjunto queda configurada por la carencia de una estrategia de I+D ambiciosa, unas políticas de innovación efectivas, y una voluntad política y empresarial de liderar mundialmente sectores de futuro: nanotecnología, biotecnología, economía digital de futuro…

Fuente: http://www.ft.com/cms/s/2/6e58161e-c640-11e3-ba0e-00144feabdc0.html#axzz32RDPOu2c