EL TIEMPO Y EL EMPRESARIO

Las consideraciones que hoy voy a iniciar giran en torno al TIEMPO. Compañero inseparable de nuestra vida tratamos de ordenarlo, incluso de atraparlo, sin detenernos pensar en que, siendo el condicionante más importante de nuestra existencia, merece al menos la atención de unos minutos de reflexión . Por este motivo voy a tratar de enfocarlo desde distintas perspectivas. Y para ello iré colgando de mi Blog diferentes capítulos referenciados al Empresario, a la Vida, y a la Jubilación.

EL TIEMPO Y EL EMPRESARIO

En la escala de valores del Empresario, uno de los más preciados bienes es sin duda, el TIEMPO.

El T condiciona la vida de la empresa, la producción, el precio, el mercado….todo. Nadie conoce la importancia del T. en su profesión, como quien vive sujeto al reloj . De ese contador depende en todas sus planes, en todas sus acciones; desde la oportunidad del lanzamiento de un producto hasta su cobro, todo es una batalla contra el tiempo.

EL TIEMPO DE LOS NEGOCIOS

Llegar a tiempo con el muestrario, calcular el valor del producto, conocer el proceso de fabricación, vender en el momento oportuno, calcular el plazo de entrega, enviar la mercancía, la distribución, la facturación, la fecha del cobro, los Bancos, dependen de tal forma del valor T. que podríamos establecer el principio según el cual sin la estimación adecuada del tiempo, sin su distribución racional y real, cualquier tipo de empresa sea de producción , o de servicios, no puede ser viable.

Y esto es válido para las pequeñas y las grandes empresas, las más sencillas y las más sofisticadas las mas antiguas y las modernas, las más manuales y las más tecnificadas. En resumen: el T tanto condiciona a la robótica más avanzada como al labrador que espera la lluvia o el sol para el proceso de maduración de sus lechugas.

Y es que el T. es, en sí mismo, un valor fundamental en el mundo del comercio. El T. en este sentido es dinero y, como tal, se administra bien o mal. Pero el T. que también se derrocha o se ahorra., se pierde o se gana, no se compra, no se puede adquirir .No está en venta.

EL MERCADO DEL TIEMPO

No existe el mercado del T y por eso el Empresario pone sus aspiraciones más altas en aprovechar al máximo su consumo, porque sabe que el tiempo perdido no tiene reciclaje. El T .es intangible, y como tal, no se le puede atrapar ni detener ni siquiera imaginar. Por Convenios Internacionales de los hombres, el tiempo se mide en años días, horas, minutos y segundos y, por el giro de la tierra alrededor del sol, en Estaciones que, una vez más, condicionan los negocios de forma inapelable.

EL EFECTO PERVERSO DEL TIEMPO

Pero no todo es positivo en el valor T. También tiene su cara negativa como todo lo que afecta al ser humano.

Lógicamente el tiempo, dada su importancia, llega a convertirse en una auténtica y persecutoria obsesión para el empresario. Los problemas inherentes a todo negocio, y la prisa por solucionarlos se van alojando lentamente y sin pausa, en la mente del empresario, hasta conseguir una verdadera anulación de la facultad de fijar la frontera entre el tiempo que inexcusablemente pertenece a la empresa y el que pertenece a su vida privada ajena al negocio. De ahí el efecto corrosivo y esclavizante del tiempo.

La empresa es tan absorbente y tan insaciable en el consumo del tiempo que puede llegar a devorar otras facultades intelectivas, y , yo me permito decir que incluso morales y éticas, que son inherentes al ser humano por naturaleza..

La familia, el descanso, las aficiones, las amistades, su visión objetiva de la realidad (básica para el buen gobierno de la empresa ) serán las primeras víctimas de ese efecto perverso.
La perdida de sensibilidad, la transformación del carácter, cambios en el comportamiento del individuo, serán, irremediablemente, las secuelas más notables de este proceso irreversible, que puede conducir a auténticas patologías cerebrales

Dije al principio de mis reflexiones en torno a la Empresa, que no soy especialista en nada pero sí un viejo y experimentado empresario que intento ayudar aportando el testimonio nacido exclusivamente de mis vivencias.

Pues bien: puedo testificar que la obsesión por la empresa puede llegar a ser totalmente devastadora para el individuo tanto en su psicología como en su organismo físico: más claro, se empieza por el estrés se continua por las fobias y se acaba en Urgencias con cualquier accidente cardiovascular.

Estoy seguro que ningún Dr. Especialista me quitará la razón. Como también lo estoy de que la mayoría de empresarios en activo y, sobre todo, los jóvenes, dirán que con ellos no va esta prédica. Y es que no imaginan, en su febril actividad, que eso pueda llegar a suceder.
Esta actitud, probablemente irreflexiva, (cuando no irresponsable) estaría demostrando claramente que ya son víctimas de esa espiral imparable y destructora.


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  1. paulus 12 años ago

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