Las Virtudes de Santa Cruz de Mudela

Salimos de Viso del Marqués por la carretera que va a Almuradiel para coger allí la A-4, la Autovía de Andalucía. Seguimos en dirección Madrid y un poco antes de llegar a Santa Cruz de Mudela tomamos una salida que conduce, a los pocos kilómetros, a la Ermita-Santuario de Las Virtudes. Me habían hablado de las pintorescas plazas de toros que hay en algunas localidades de Ciudad Real, como la plaza de toros de geometría hexagonal en Almadén, cuyo exterior lo ocupaban viviendas y en donde actualmente han habilitado las galerías como restaurante y las viviendas como hotel, lo que te da la insólita posibilidad de estar hospedado en el interior de una plaza de toros. También me habían hablado de la plaza de toros adosada al Santuario de la Virgen de La Carrasca, en Villahermosa, en la que se celebran festejos taurinos después de la romería que se hace en el mes de Septiembre.

Pero sobre todo me aconsejaron que, si en mi ruta pasaba cerca de Santa Cruz de Mudela, no dejara de visitar la plaza de toros cuadrada de Las Virtudes. En realidad, las Virtudes es un enclave religioso-taurino constituido por una ermita y una plaza de toros. La ermita fue construida en el siglo XV, su techumbre es mudéjar y posee una bonita decoración barroca en la capilla mayor y unas pinturas muy bellas en el camarín de la virgen. A la ermita se puede entrar desde la plaza de toros cuadrada que está adosada a la misma, constituyendo de hecho la ermita uno de los lados del cuadrado. La plaza de toros fue construida en el año 1645 y parece ser que es la más antigua de España. El conjunto ermita-plaza de toros está perfectamente ensamblado y me pareció un ejemplo arquitectónico de unión entre dos de las tradiciones más arraigadas en este país: toros y religión.

El enclave está situado muy cerca de Santa Cruz de Mudela en una zona muy verde, con alamedas que invitan a pasear y a donde las gentes del entorno suelen ir en romería religiosa. De hecho, cuando llegamos, había muchos grupos de familias y de amigos merendando, sentados en los tendidos de la plaza de toros y paseando por sus alrededores, hasta que acudieron al interior de la iglesia cuando fueron avisados del comienzo de una ceremonia religiosa.
Después de visitar la ermita pasamos un largo rato admirando la plaza de toros cuadrada hasta que decidimos continuar viaje hacia Valdepeñas, donde es obligado hacer una visita al Museo del vino. Sus instalaciones ocupan una antigua bodega restaurada y habilitada como museo en el que además de enseñarte diversos artilugios empleados en la elaboración del vino, puedes admirar las grandes tinajas empleadas en La Mancha para almacenar vino. Puedes también aprovechar la visita para realizar alguna cata de vinos, que suelen programar con bastante frecuencia, o en todo caso para comprar algunas botellas de buenos vinos manchegos.

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