Salud en personas mayores

Conforme uno va haciéndose mayor, la salud cobra otro sentido y amenudo se trata de tomar un segundo lugar pero, digo yo, no de desechar el asunto de todo. “Me temo que es cuestión de su edad” te dice tu médico, y tal vez tu te mumures (aunque no te oiga) “¿Sabes qué? Pues un día, mi amigo, lo mismo te va a pasar a tí”. Es posible que los médicos se cansen un poco de nosotros, pero ¿sabes qué? Gracias a nosotros, ha surgido todo un nuevo campo de investigación médica. Se llama la Gerontología. Merece la pena reflexionar sobre algunos de los hallazgos más recientes en este campo desde el punto de vista de nuestra salud. Según el resultado de las últimas investigaciones, debemos:

  • Hacer más ejercicio (bajo la supervisión de un profesional cualificado)
  • Dejar de fumar
  • Mantener actividad social y mental
  • Beber mas agua
  • Salir al aire libre lo mas posible
  • Comer mas fruta y verdura
  • Si bebemos alcohol, que sea vino en poca cantidad pero a menudo
  • Hacer que nuestro hogar sea un sitio seguro
  • Visitar a nuestro médico cuando no nos encuentramos bien
  • Ser positivo

Existe un sitio web en inglés que aconseja que gran parte de la receta del bienestar para la gente mayor consiste en descansar y dormir lo suficiente. Esto es muy distinto, por lo visto, al hacer el vago (aunque, digo yo, de vez en cuando se debería de permitir eso también). La página afirma que “en la tercera edad tendemos a hacer demasiado poco…. Cuando descansamos, podemos dar a nuestro descanso un valor añadido aprendiendo una tecnica de relajación como yoga, tai chi, meditación o oración”. Este tipo de ejercicios ayuda a bajar la tensión, a producir ondas alfa en el cerebro (el estado mental de relajación), lograr un latido de corazón mas lento y una respiración más pausada y mejorar el sistema de inmunidad. Este tipo de relajación profunda es especialmente util para tratar el estrés y la ansiedad.¿Y el sueño? Algunos nos dicen que necesitamos dormir menos que cuando eramos más jóvenes. Lo cierto es que cuando gozamos de una “buena noche”, nuestro día se desarrolla mejor. Lo importante es no caer en el error de ser fatalista sobre las malas noches, sino encontrar la manera de mitigar su efecto negativo y llevarlas mejor.

Bryan

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