Perspectivas alteradas

Mientras envejezco me fijo en cosas que apenas notaba cuando era joven, pero que ahora me parecen fascinantes. Las nubes por ejemplo. Siempre ha habido nubes pero ahora tengo más tiempo para verlas – ¡y a veces rezo que las nubes más grandes y oscuras lluevan encima de mi huerta! Soy ahora muy consciente de los cambios en el cielo, el color de las nubes y las formas que tienen y he encontrado que hay una sociedad de apreciación de nubes con 22,760 miembros con una foto del ‘nube del mes’ y un manifestó que dice que ‘Las nubes son tan comunes que su belleza es a menudo ignoradas. Son para soñadoras y su contemplación es buena para la alma’. Estoy totalmente de acuerdo.

Noto los árboles mucho mas que antes y estoy impresionado por sus tamaños, sus formas y la variad de su corteza además de la relación entre ellos y la forma y color de sus hojas. No abrazo los árboles todavía pero cuando voy de paseo me fijo en ellos, especialmente aquellos que existían mucho antes de que naciera y que vivirán más años que yo. Hay muchos árboles en la ciudad donde vivo y en el campo alrededor. Son un símbolo de fortaleza y belleza. Sin embargo durante los últimos años el árbol de castaños de indias ha sufrido algún tipo de enfermedad y sus hojas tienen marcas del color del hierro oxidado. El otro día estaba mirando uno junto con mi mujer y me sentía que estaba despidiendo a un amigo.

Y los niños son más importantes y preciosos para mí que nunca. A veces los muy pequeños y los muy mayores tienen una entendemiento especial. Hay algo básico que nos une, las respuestas directas y honestas, una inocencia original recuperada y un sentido de maravilla sobre el mundo. Mis propios nietos son por supuestos muy especiales y el más joven es encantador.

Bryan