PÉRDIDAS

No recordar es una característica de
la edad, una experiencia unificadora entre los vejestorios y una
profunda molestia. Ir de una parte de la casa a otra en busca de algo
y, luego, olvidar lo que sea que se ha ido a buscar (aunque
retroceder sobre los pasos y volver a empezar otra vez desde el punto
de partida puede ayudar). El intercambio de felicitaciones navideñas
(para nosotros importante) puede ser agotador en cuanto que intento
identificar un nombre con un lugar y una fecha y una cara, hasta que
finalmente -a menudo con la ayuda de mi esposa- recuerdo a la persona
y celebro nuestra amistad. – Para nosotros importante – Danny, con su
esposa como guía, solía asistir a nuestras sesiones de
rehabilitación y cardio. Un hombre agradable con una cara sonriente.
Cuando nos tropezábamos por el gimnasio mientras hacíamos los
ejercicios, solía decir, casi como si se tratara de una insignia de
honor: “No puedo recordar nada”.

Hoy me voy a
reunir con un amigo de la escuela, lo que significa que nos conocemos
desde hace más de setenta años. Nos contaremos noticias personales
y familiares; intercambiaremos, sin duda, historias sobre la Navidad;
nos quejaremos del gobierno (con más resignación en su caso
probablemente, fulminado por la rabia incandescente en lo que a mí
respecta); e, inevitablemente, compartiremos historias sobre nuestra
antigua escuela.

Al parecer, la memoria juega con nosotros
haciendo sea más fácil recordar los incidentes de la infancia que
lo que pasó ayer, por lo que no habrá ningún problema con eso,
mientras recordamos cómo era crecer en los años de la guerra con un
régimen escolar rígido y un conjunto de profesores con distinta
capacidad. Mi amigo sacó mejores notas que yo y con unas excelentes
habilidades numéricas y un montón de clases nocturnas logró un
puesto de responsabilidad como tesorero de una gran empresa. La
escuela me falló o yo le fallé.

Es la incapacidad para
recordar y poner en orden períodos enteros de mi vida lo que
encuentro inquietante. Con ayuda, a menudo puedo traer de vuelta a mi
mente lo que parece haberse perdido, pero puede ser un recorrido
difícil y cada vez se vuelve más imposible. Quiero saber cómo ha
sido todo y me siento frustrado cuando no lo consigo. Supongo que la
respuesta es seguir intentándolo, pero al mismo tiempo practicar el
existencialismo. ¿Lo importante es qué pasó en el momento en el
que sucedió y qué sucede ahora. Cada nuevo día es un logro y no
importan las pérdidas.

¡Mensaje de hoy del predicador para
sí mismo!

Bryan

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