Palabras sin examinar (2)

Me temo que la desaprobación es una característica de la vejez. Los hábitos culturales de otras personas, el comportamiento de la calle, el engaño político, las relaciones superficiales, la locura por los famosos… todas estas cosas pueden despertar la desesperación de los ancianos. El pasado no se merece los recuerdos de color de rosa con los que tan fácilmente podemos envolverlo; las cosas “ya no son lo que eran” y, a menudo son simplemente así. Sin embargo una de las cosas que me molestan y que saca lo peor de mí es el mal uso del lenguaje. Hay algunas palabras que se sueltan sin pensar -sobre todo en la televisión- que me sacan de quicio.

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Iconic
(icónico) es una de ellas. El diccionario Cambridge define su significado como: muy famoso o popular, especialmente en representación de determinadas opiniones o de una época concreta. Se deriva, obviamente, de la palabra icon (icono), que hace referencia a una imagen o pintura devocional del cristianismo ortodoxo.

Para la Iglesia oriental, los iconos pueden ser tan evocadores que no sólo fomentan el culto, sino que ellos mismos pueden ser objeto de adoración. El diccionario Concise Oxford define estrictamente el significado de iconic (icónico) como algo que tiene la naturaleza de una imagen o retrato. En uno de los excelentes programas sobre naturaleza del canal de televisión BBC la otra noche, describieron varios animales y aves como icónicos, utilizando la palabra para describir su originalidad y rareza, la antítesis de la popularidad y la fama.

Incredible
(increíble) es otra palabra devaluada. Se deriva del latín incredibilis: “no creíbles”. El diccionario Cambridge describe su significado como “difícil de creer”, el Shorter Oxford va más allá: “que no se puede creer”. Sin embargo, actualmente se utiliza a menudo con el sentido de “asombroso” o “muy”. Acabo de escuchar una noticia sobre las inundaciones en Somerset: “la gente aquí está increíblemente harta”, dijo el reportero. ¡No! En realidad es muy creíble que estén hartos cuando su casa está bajo el agua.

Passionate
(apasionado) es otra de esas palabras. El diccionario Cambridge dice que indica unos sentimientos muy fuertes; el diccionario Encarta es más explícito: “que muestra deseo sexual”. Sin embargo, hoy en día la utilizan tan libremente -a menudo las personas que venden algo o a sí mismas- que su profundidad se pierde. Ayer compré un poco de pan. Había un pequeño sermón escrito en la bolsa de supermercado en la que estaba envuelto. “En Waitrose nos apasiona ofrecerle los mejores productos horneados…. toda nuestra gama de especialidades comparte un ingrediente especial: la atención por el detalle”. El pan es importante y, por mi parte, disfruto haciéndolo, pero no me puedo imaginar a los panaderos del supermercado teniendo sentimientos muy fuertes o sexuales mientras realizan su trabajo. Quizás me falta imaginación.

Evidentemente, es cierto que las palabras cambian de sentido y que cualquiera puede inventar su propio idioma si quiere, así que supongo que es un caso perdido. No obstante, sin duda me va a seguir irritando el uso irreflexivo del lenguaje.

Aunque hay cosas más importantes por las que sentirse molesto.

Bryan