Continuidad de pensamiento

Puede ser una ilusión, pero me digo a
mí mismo que cuando era más joven, el TIEMPO era un concepto
bastante sencillo. Las cosas sucedían de manera secuencial. El
pasado estaba alojado de forma segura en la memoria, el futuro era
una perspectiva dictada en parte por las fechas de mi diario y el
presente era claramente suficiente. Nunca tuve buena una buena
memoria, podía olvidar las cosas, sentir ansiedad por los
compromisos del mañana y ser un poco soñador sobre la agenda del
momento, pero en general sabía dónde había estado, dónde estaría
después y qué estaba pasando en ese momento. Ahora ya no es tan
simple.

A medida que envejecemos, nuestras responsabilidades
son menores y nuestra vida pasa a estar controlada no tanto por los
acontecimientos, sino más bien por nuestros pensamientos aleatorios.
Mis pensamientos se vuelven más aleatorios durante el día. Puedo
empezar a pensar en una cosa, desviarme hacia otra, sumergirme en una
tercera y acabar preguntándome cuál era la primera. La mayoría de
las veces consigo volver a donde quiero, lo cual puede ser un alivio.
Igualmente, dejando de estar despierto y recostándome para una
siesta o para una noche de descanso, puedo entrar en una especie de
duermevela en la que todavía estoy parcialmente despierto pero me
estoy entreteniendo con mis pensamientos o me entretienen ellos sin
ningún tipo de control por mi parte hasta que me quedo completamente
dormido y puedo abandonarme con seguridad al fantástico mundo de los
sueños…

Luego está el problema de encontrar las palabras
adecuadas, tan difícil a veces que es complicado entrar de lleno en
una conversación. Yo sé qué es lo que pienso, puedo ver el rostro
de la persona a la que quiero mencionar, es la palabra lo que se me
escapa. La gente, cuando me ve luchando por recordar la palabra
-especialmente mi esposa, porque suele ser en su compañía donde por
lo general ocurre-, duda en ayudarme por un momento. Los veo
pensando: “¿Debería sugerir lo que quiere decir o esperar a
que lo encuentre? ¿Es correcto ayudarle en su camino o sería más
amable esperar, pero esperar sin la certeza de que va a llegar a
donde quiere?”.

Y la gran pregunta: ¿Son estos los
primeros signos de demencia o simplemente una consecuencia de la
edad? He estado mirando varios sitios web sobre el tema que, sin
duda, están diseñados para ser útiles, pero no son un buen modo de
animar a un hombre de ochenta y dos años como yo en un día frío de
primavera. Tengo algunos de los síntomas, pero me aferro a aquellos
que creo que no son aplicables. Por ejemplo, creo que todavía puedo
confiar en mi juicio, dado que continúo estando motivado por el
mismo conjunto de valores -y prejuicios- que siempre he tenido. Y
manualmente sigo estando muy bien. Eso creo, aunque necesito más
tiempo para hacer las cosas. Y mi familia y la gente que admiro y
quiero todavía son una parte central de mi conciencia. Tal vez sea
sólo una nueva forma de vida. Un sitio web dice que si “eso”
empeora en seis meses, se debe acudir al médico. Me prometo a mí
mismo que lo haré.

……mientras tanto, me gustaría que el
tiempo cambiase.

Bryan

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