Stanford el Pináculo de Silicon Valley

La Universidad de Stanford está diseñada como un claustro del gótico. Es una sensación muy extraña porque uno imagina ruidos y voces de alumnos pero la realidad es muy distinta. En Stanford los monjes son sustituidos por bicicletas, triciclos, patinetes y prototipos que corren por los arcos y pasillos como en procesión. Los ocupantes de esos artilugios son los monjes del conocimiento actual, solo que en pantalones cortos y con vestimentas variopintas. Eso me llama mucho la atención pues en Stanford, como en Estados Unidos, uno puede llevarse la gran sorpresa de que el señor de Zapatillas y Piercing sea un Guru de la repera. Welcome to America. Luego están los asiáticos de trajes. No sé de que partes de Asia son pero me da la impresión que hay muchos de China y Korea. Sus cámaras son infalibles, lo penetran todo, lo fotografían todo, lo preguntan todo y luego se lo llevan a sus países. En Stanford todo el mundo sonríe y saluda cordialmente. Yo creo que esto es por dos razones. La primera: porque nadie sabe quién es el otro y todos piensan que el otro es alguien importante. La segunda, creo, es porque aquí la gente es muy educada y amable. Andar por Stanford en pasear por el pináculo del conocimiento. Me atrevo a decir que el Silicon Valley no sería nada sin este monasterio de la tecnología y el desarrollo empresarial. Stanford es el mundo intelectual y empresarial que todos deseamos. Andando y fotografiando uno se puede encontrar con Joseph Stiglitz, Robert Scoble, con Tim O´Reilly, con Guy Kawasaki y con Sir Ken Robinson entre otros. Pero lo mejor de todo es que cualquiera de nosotros puede asistir a una ponencia o seminario o conferencia de la mentes más preclaras del Universo durante cualquier día de la semana con sólo estar informado de cuándo es y de dónde. Otro dato interesante acerca de lo que se cuece en Stanford es el número de premios Nobels que imparten seminarios o cursos. En la actualidad hay 16 premios nobels dando clases junto con 4 ganadores del premio Pulitzer. En fin, un poquito de conocimiento concentrado. Visto lo visto y como la curiosidad me mata y el deseo de estar en Stanford es muy fuerte he decidido contactar con amigos y varios profesores para proponerles algunos proyectos fotográficos que me gustaría realizar. Y así, como si nada, empezaré a fotografiar The Human Experience, un proyecto del Stanford Institute for Creativity and the Arts que estudia el movimiento, el sonido y la danza en un experimento único. Las fotos la colgaré aquí en cuantos estén lista y si da para ello hasta algún video. Y con estos detalles del Silicon Valley Lifestyle me despido hasta el vienes próximo recordando que ayer fue el día de Thanksgiving y que nos comimos junto a unos amigos de Palo Alto un pavo de 15 kilos, ni más ni menos y que el día 3 de diciembre voy a poder fotografiar el Nuevo Prototipo de Tesla y que por supuesto os contaré aquí cómo son cuánto cuestan y cuánto duran las baterías. Por cierto, mi amigo Josep M. Martinez Polo y yo nos hemos apuntado a varios cursos online gratuitos de la Universidad de Stanford. El desde Elche y yo desde Palo Alto. Aquí tenéis el link por si os apetece: Launchpad Pues nada, Stanford, sobran las palabras Un abrazo VCrown 


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  1. apm 7 años ago

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