Fondos Soberanos (II): estrategia empresarial

La relación de España con los fondos soberanos no se limita a la búsqueda de una rentabilidad financiera, sino que existe una vertiente industrial, muy desarrollada por empresas que se han internacionalizado durante los últimos 15 años.

Socios estratégicos

Los fondos buscan socios estratégicos que les ayuden a desarrollar infraestructuras locales, así como a transferir tecnología hacia sus bases nacionales. En este punto, el potencial de España es elevado, tal y como muestran los éxitos de ingenierías y empresas de renovables, que están desplegando proyectos punteros en Asia y Oriente Medio.

Estos inversores buscan alianzas estratégicas con compañías que les aporten un aprendizaje sobre sectores sensibles de sus economías y, en muchos casos, son los encargados de liderar las transformaciones de sus respectivos países, reduciendo su dependencia a las materias primas.

Por ejemplo, Abu Dhabi, un país que se ha convertido en un hub de la industria aeroespacial con la ayuda de las inversiones realizadas por Mubadala, como los joint ventures con Sener y Abengoa o el acuerdo de intenciones con Indra.

El fondo estuvo en negociaciones para la compra de un 71% de Aernnova, operación que no se llegó a materializar.

¿Inversor de capital riesgo?

Los fondos soberanos podrían convertirse en el inversor que tanto espera el capital riesgo en España.

El sector del capital riesgo en España tiene un margen importante de crecimiento. Estas operaciones tendrían mucho sentido para los fondos soberanos por varias razones: permite diversificar sus inversiones en España, sus participadas estarían gestionadas por profesionales que conocen bien el mercado y lo siguen de forma continuada, y existe una alineación desde el punto de vista de los plazos.

Estos fondos tienen una vocación de medio y largo plazo y pueden tener la suficiente paciencia para esperar a que un capital riesgo, invierta, desinvierta y genere rentabilidades.

Esto pasará en fondos que no tengan un marcado carácter local, sino objetivos más internacionales.

Sin embargo, no es tan fácil. Dependerá mucho del tamaño del vehículo de capital riesgo y de su estrategia inversora (peso que alcanzaría el fondo soberano, concentración en España o en sectores concretos, etc).

A día de hoy, no parece probable, aunque quizá exista margen para una cooperación por la vía de la gestión, por parte de las gestoras locales, de las inversiones directas que esos fondos puedan realizar en España.

En definitiva, la necesidad por parte de muchas empresas de reducir sus niveles de endeudamiento y la reordenación del sistema financiero español, con desinversiones a buenos precios, hacen de nuestro país un lugar especialmente interesante para estos inversores. Bien sea en energía, infraestructuras, Real Estate o capital riesgo, los fondos soberanos son bienvenidos.

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