Soy celoso: ¿Qué hacer al respecto?

Si estamos acostumbrados a dar amor sólo cuando ya estamos siendo amados nos veremos afectados por los celos. Cuando dependemos del amor de otro, la pérdida de ese amor puede ser devastador. 

Incluso la amenaza imaginada de dicha pérdida puede conducirnos a los celos, inyectándonos esa desconfianza crónica que va destruyendo poco a poco la relación. 

soy celoso que hago

Se necesita mucho coraje para no cerrar nuestro corazón cuando nos rechazan o nos reemplazan. Pero tenemos que superar el miedo y dejarlo atrás. Cuando somos esclavos de los celos es crucial que no nos rechacemos a nosotros mismos -como suele pasar cuando nos culpamos de que el otro se aleje.

No tenemos que amar nuestros celos, pero tarde o temprano necesitamos amar esa parte de nosotros -vulnerable, dependiente, y tan, tan suave- que está encadenada gritando en el pozo negro de los celos. 

Si nuestra pareja incita deliberadamente nuestros celos siempre seremos nosotros los que decidamos cómo responder. Podemos caer en el juego o bien podemos pasar de largo nuestra ira y decir “no” a lo que está pasando. 

¿Y si ha habido una traición mayor? 
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La rabia es una respuesta totalmente natural, y puede que tengamos que deshacernos de ella por un tiempo antes de que pueda tocar nuestro corazón. No sé si podremos controlarla por completo, pero podemos llegar a ella si dejamos que fluya de una manera no perjudicial para nosotros ni para otros. Debemos dejar que salga de nuestro cuerpo antes de que nos haga daño. 

Cuando estamos sintiendo celos es importante que admitamos abiertamente que nos estamos sintiendo rechazados. Igual de importante es no dejar que ese sentimiento tome dimensiones desproporcionadas.

Hay mucho dolor en el rechazo, pero cuando nos centramos en que estamos siendo rechazados perdemos el contacto con nuestro dolor subyacente y hasta podríamos decir que rechazamos eso también. Acabamos haciendo con nosotros mismos lo que aparentemente creemos que está haciendo la otra persona con nosotros. 

Cuando realmente queremos a esa persona no la rechazamos, pero sí podemos rechazar -y de hecho debemos hacerlo si no nos hace sentir bien- algo que el otro está haciendo. No le rechazamos a ella ni a él, rechazamos su actitud.

Yo, como siempre, te espero en la próxima. Un gran salud y un abrazo, Andrea.

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13 Respuestas

  1. Kevin Jesvs 2 años ago
    • andreamendez 2 años ago
  2. Anónimo 2 años ago
    • andreamendez 2 años ago
  3. Anónimo 2 años ago
    • andreamendez 2 años ago
    • andreamendez 2 años ago
    • Abril 12 meses ago
  4. Alexandra Garnica 1 año ago
  5. ANONIMO 7 meses ago
  6. anonimo 6 meses ago
  7. Gatubella 3 semanas ago

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