¿Pueden afectar las noticias de atentados a nuestra salud?

Los medios de comunicación, Internet y las redes sociales se llenan de historias e imágenes impactantes cada vez que se produce un ataque terrorista como el de ayer en Barcelona.

Según los estudios realizados este tipo de noticias tiene impacto negativo en nuestra salud emocional y mental, y sus efectos pueden durar mucho más tiempo del que pensamos.
Foto: El Independiente

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Los niños son los más vulnerables

Es importante saber que es a los niños a los que más les afectan este tipo de noticias.

Las noticias e imágenes de desastres naturales, ataques terroristas o eventos traumáticos similares que pueden ver a través de los medios de comunicación pueden provocarles un sentimiento de miedo o tristeza que pueden persistir incluso años después de que haya sucedido el suceso.

Cómo nos afectan este tipo de noticias

Una gran parte de la investigación realizada al respecto se basa en los atentados del 11S en Nueva York, en los que se comprobó cómo afectó la cobertura mediática que se hizo de los atentados a la salud mental de las personas. Se observó que aquellas personas que habían visto durante más horas la cobertura televisiva que se hizo sobre los atentados del 11S mostraban un nivel de estrés alto síntomas de síndrome de estrés postraumático, incluso entre aquellos que vivían lejos de Nueva York y que tenían poca conexión directa con gente de allí.
Obviamente, las personas con una conexión directa con el lugar del suceso (porque viven geográficamente más cerca, tienen amigos o familiares allí, o han visitado el lugar) tienen un mayor riesgo de sufrir más efectos, pero el riesgo de estrés emocional a consecuencia de la cobertura que le dan los medios de comunicación no sólo se limita a los que tienen una enlace directo con el lugar del suceso.

¿Hay que evitar ver este tipo de noticias?

La respuesta es no. No hay que dejar de ver estas noticias para proteger nuestra salud mental y emocional. En la era de los medios sociales es normal que la gente intente procesar estos eventos compartiéndolos con otras personas.
Las investigaciones que se han hecho al respecto también han encontrado que las redes sociales han tenido un impacto positivo en la salud mental y en calidad de vida en los años posteriores en las personas que han sufrido un desastre.
Los mayores beneficios se han producido específicamente entre las personas que han experimentado de primera mano el desastre, probablemente porque esto les ha permitido construir una comunidad y recibir el apoyo social que necesitaban. Sentir el apoyo de otras personas y poder hablar de los sentimientos puede ayudar a procesar este tipo de sucesos.
En definitiva. Lo importante es cuidar el bienestar emocional de uno mismo y la de las personas que nos rodean. Hay que mantenerse informado, pero también es importante intentar buscar formas de manejar el estrés de una manera saludable, por ejemplo haciendo algo de ejercicio, saliendo a caminar, escuchando música, meditando, interactuando con otras personas, o simplemente cuando la situación nos desborda en exceso, apagando el teléfono móvil o la televisión durante un tiempo.

 

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