¿Seguir una determinada dieta puede ayudarnos a vencer un cáncer?

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que no.

No existe una dieta mágica, pero si que hay formas de alimentarse y de vivir que puede mejorar la calidad de vida de un paciente con cáncer.

Las dietas siempre deben estar aconsejadas por un profesional médico cualificado.


Existen las dietas anticáncer

 

¿Existen dietas que curan el cáncer?

Se han hecho populares las terapias alternativas que afirman que son capaces de curar un cáncer o sus síntomas con determinadas dietas, incluso cuando los tratamientos médicos convencionales no han tenido éxito.

Estas dietas alternativas no están probadas y podrían no ser seguras e incluso tener efectos negativos.

Algunas de las más populares son:

  • Dieta cetogénica

Se basa en eliminar los carbohidratos, reemplazarlos por grasas saludables y proteínas. La premisa de esta dieta es que las células cancerosas necesitan glucosa para crecer, y como los carbohidratos se convierten en glucosa, al eliminarlos de la dieta se impide que las células cancerosas crezcan y acaban muriéndose.

No hay evidencia científica de que esto sea cierto. La biología tumoral es muy complicada, lo que funciona para un tipo de tumor no tiene porque funcionar para otro.

La dieta cetogénica es muy extrema, por lo que no se puede saber si este tipo de dieta realmente beneficiará a los pacientes o si les perjudicará.

 

  • Dietas macrobióticas

    Los principales alimentos que componen estas dietas son cereales, verduras cocidas y granos enteros.

    No hay evidencia científica de que una dieta macrobiótica puede tratar o controlar los síntomas del cáncer. Los alimentos que recomienda esta dieta son saludables, pero a menos que se planee cuidadosamente podría provocar una nutrición deficiente y un desequilibrio de nutrientes. 

 

  • Ayuno

Antes de someterse a quimioterapia. La teoría es que al ayunar y poner el cuerpo en un estado de deficiencia calórica, las células sanas se vuelven quiescentes y sólo realizan las funciones básicas, pero ni crecen ni se replican. Esto protege las células sanas de los efectos de la quimioterapia, por lo que los pacientes experimentarán menos o reducir los efectos secundarios. Y en el caso de las células cancerosas, el ayuno las hace más sensibles a la quimioterapia.

Ésta no es una estrategia probada, y puede ser efectiva sólo para ciertos tumores.

 

Aunque ningún profesional competente le dirá a un paciente que renuncie a la medicina basada en la evidencia a favor de una dieta, podemos encontrar terapias complementarias que si son útiles, y que se pueden usar junto con el tratamiento médico convencional.

 

¿Qué comer cuando se tiene un cáncer?

Una buena nutrición aporta las suficientes calorías y nutrientes para mantenerse fuerte, y puede ayudar a que los tratamientos funcionen mejor.

No es necesario cambiar drásticamente la dieta, solo unos pequeños trucos podrán hacer que la alimentación sea un gran aliado en la lucha contra el cáncer.

Su mejor apuesta es seguir con una dieta equilibrada con proteínas magras, frutas, verduras, granos enteros y productos lácteos bajos en grasa.

  • Proteínas

Son necesarias para construir y reparar las células del cuerpo y para mantener un sistema inmune sano. Podemos encontrar proteínas en alimentos de origen animal como: carne, pescado, productos lácteos y huevos; y en alimentos vegetales como: guisantes, lentejas, frutos secos, cereales y granos
No consumir suficiente cantidad de proteínas puede hacer que se necesite más tiempo para recuperar o para combatir una infección, por lo que en ocasiones las personas que están recibiendo un tratamiento para el cáncer puede que necesiten más cantidad de proteínas de lo normal.

Las proteinas son importantes para recuperarse de un cáncer

 

  • Grasas

Son importantes en la formación de nuevas células, participan en una gran cantidad de funciones importante del cuerpo y son una buena fuente de energía.

Hay diferentes tipos de grasa, pero es importante elegir siempre las grasas más saludables como las grasas monosaturadas (aceite de oliva, nueves, pescado y aguacates) o las grasas polisaturadas (aceites vegetales) en vez de grasas saturadas. Es importante evitar los alimentos que contengan grasas trans.

Incorpora grasas saludables a tu alimentación

 

  • Carbohidratos

Proporcionan a nuestro cuerpo la energía necesaria para funcionar. Alimentos ricos en carbohidratos saludables son las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales de grano entero.
Limita el uso de azúcares, engordan y tienen poco valor nutritivo.

Los carbohidratos nos aportan energía

 

  • Líquidos

El agua es una gran opción. También los zumos frescos, que además de aportar líquido también son ricos en vitaminas.

 

  • Limitar la cantidad de cafeína, sal y alcohol

 

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