Durante cuanto tiempo debemos dormir la siesta

¿Durante cuanto tiempo debemos dormir la siesta para sacar el máximo beneficio para nuestra salud física y emocional?

durante cuanto tiempo hay que dormir la siesta

Siesta de 10 a 20 minutos

Este pequeño descanso es ideal para potenciar la energía y atención. Durante este periodo de sueño, no se llega a la fase REM (Rapid Eye Movement) completamente y solo se alcanzan las primeras fases donde el movimiento ocular no es muy rápido todavía. Al no entrar en la fase REM, nos será más fácil despertarnos para seguir haciendo cosas.

Siesta de 30 minutos (media hora)

Algunos estudios muestran que dormir media hora puede causar una especie de inercia del sueño. Esta inercia hace que nos despertemos con una especie de sensación de resaca que durará unos 30 minutos antes de que los beneficios regeneradores del sueño empiecen a hacer efecto (más energía y atención).

Siesta de 60 minutos (una hora)

La siesta de 60 minutos (o una hora) es ideal para mejorar la memoria en cuanto a hechos, caras y nombres.

Incluye el tipo de sueño más profundo que existe (el sueño de ondas lentas). Lo único malo de la siesta de 60 minutos es que, al igual que con la siesta de media hora, te despertaras con una especie de sensación resacosa que no desaparecerá hasta pasados unos minutos.

Siesta de 90 minutos (hora y media)

Dormir la siesta durante 90 minutos constituye un ciclo completo del sueño. Un ciclo completo abarca todas las fases del sueño  pasando por la fase Rem hasta llegar a la fase de los sueños. Esta siesta provoca mejoras en la memoria emocional y procesal (por ejemplo montar en bicicleta, tocar el piano…), y en la creatividad. Una siesta de hora y media además, no provoca inercia del sueño (como hacen las siestas de 30 y 60 minutos) haciendo que nos sea más fácil levantarnos después.

La gran mayoría de los estudios coinciden en que el tiempo ideal que debe durar la siesta está entre 20 y 30 minutos.  Se considera que este tiempo es suficiente para realizar un sueño ligero, descansar y desconectar del acelerado ritmo de la vida, de forma que podremos despertar despejados y no alterar nuestros horarios de trabajo.

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