Momentos embarazosos relacionados con la edad

El proceso de envejecer conlleva momentos incómodos, cuando tu comportamiento traiciona tu edad y miras alrededor para ver si alguien se ha dado cuenta. Generalmente lo notan pero fingen no haberse dado cuenta.

Un problema es intentar coger algo y descubrir que chocas con otras cosas en el intento o no poder hacerlo. Hay una mala conexión entre el cerebro y tus brazos. Tazas y botellas caen al suelo y gente amable te asegura que ‘a todos nos pasa’ – algo que sabemos que no es verdad. El otro día estaba usando una sierra y lo tapé con algo diseñado para proteger los manos pero me corté el dedo de todas formas. Pues me refiero a estas pequeñas cosas.

Puede ser difícil incorporarse en un grupo social. No es que estés completamente sordo o que no te interese la conversación. Es que a veces tienes pensamientos que te lleva a otro lugar y cuando vuelves a la conversación los demás ya han cambiado el tema. Aunque intentas volver a situarte en el grupo no tienes ni idea de que están hablando. La gente te mira con confusión y te preguntas si merece la pena inventar una historia o decir la verdad.

Y hay los ruidos que se hacen sin querer y que seria mejor hacerlos en el baño. Tal vez fuese gracioso cuando éramos niños traviesos pero ¡ahora ya no! Recuerdo que esto le pasaba a un familiar mayor que nos visitó hace unos años, y entonces me hizo bastante gracia pero ¡ahora no!
También hay ciertas complicaciones cuando vas a pasear con un amigo. Te das cuenta de que te chocas con el todo el rato y que aunque puedes andar bastante rápido, tu sentido de dirección es errática. Una prueba para la demencia es andar en una línea recta. ¡Por lo menos eso lo puedo hacer!

Y hay el problema de recordar los nombres de las personas, algo que es normal para algunos pero que empeora con la edad. Con paciencia puedes recordarlos pero suele ser demasiado tarde. A veces recuerdo el primer nombre pero no el apellido. ¡Lo peor es cuando quieres presentar a dos personas pero no recuerdas ninguno de sus nombres!

Y así es. ¡La vida sigue y nosotros también!
B.R.