Cuidados y compasión

Estas son las palabras que ocupan un lugar destacado en un informe muy esperado sobre la escandalosa falta de profesionalidad en los cinco hospitales gestionados por el N.H.S.Trust de Mid-Staffordshire. Se estima que entre 400 y 700 pacientes (¿por qué un número tan impreciso?) a su cuidado murieron innecesariamente a lo largo de un período de varios años. “Cure the N.H.S.” (Curar el NHS), un grupo de personas comprometidas con la reforma, hizo campaña para que se estudie el asunto y Robert Francis, de control de calidad, acaba de presentar su informe de 2.000 páginas, según reconoció ayer el Primer Ministro en el Parlamento. Tanto él como el líder de la oposición pidieron disculpas por las deficiencias reveladas por el informe, aunque ambos todavía tenían que digerir completamente sus sugerencias.

En su informe, Robert Francis hace 290 recomendaciones, entre las que se incluyen:

Apertura, transparencia y franqueza en todo el sistema de salud, respaldadas por un estatuto. Mejor financiación para una atención compasiva, cariñosa y comprometida, que incluya mejores estándares, mayor relevancia de la enfermería tanto en el liderazgo organizativo como a nivel de barrio y la regulación de los ayudantes de atención sanitaria. Debería haber un liderazgo más fuerte en la atención sanitaria, incluyendo la creación de un colegio de Liderazgo Nacional de Salud; un código ético, con la descalificación de aquellos que sean declarados culpables de incumplimiento grave del código; y un sistema de registro para aquellos que cumplan los requisitos para ser directores de las organizaciones del NHS.

Francis está en contra de que haya un “chivo expiatorio”, lo que significa que no recomienda ninguna de las dimisiones exigidas por el grupo “Cure the N.H.S.” y similares.

Esta crítica masiva de un servicio que unifica el país de una manera notable y única (han llegado a decir que el NHS es “casi una religión estatal”), precisamente en un momento en el que está sufriendo una reestructuración masiva más bien por el beneficio de las empresas que compiten por hacerse con sus servicios que por la gente, no podría haber llegado en un peor momento.

Desde mi propia observación sé que la atención hospitalaria es falible y variable. Tiene todas las imperfecciones asociadas con cualquier sistema (¡yo trabajé para uno durante 50 años!) que hacen que para los de fuera parezca que la organización es secreta y se autoperpetúa. Como paciente y como visitante, en ocasiones, he sentido que me enfrentaba a un muro impenetrable, sombrío e imponente.

No obstante, se debería evitar la tentación de subirse al tren de la vergüenza. El 90% de las personas que salen del hospital aprueban la atención que se les ha dado. Por decirlo suavemente, el personal médico tiene un trabajo que les pone muy a prueba. Los pacientes pueden ser difíciles y la presión del trabajo implacable. Una mejor formación y supervisión, las diferencias de salarios, una gestión más en contacto con la realidad de barrio… Todo ello podría formar parte del método para mejorar. No obstante, lo más importante son el cuidado y la compasión, el tratamiento de los pacientes como personas bajo estrés, enfermas pero también ansiosas.

Bryan

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