Por qué ver “Ocho apellidos vascos”. 5 motivos.

A estas alturas puede sonar algo tópico.
Recomendar “Ocho apellidos vascos“ahora que es líder en taquilla, que la crítica está siendo muy positiva, y cuando muchos ya la consideran como una de las mejores comedias españolas en años, pues sinceramente no tiene mucho mérito.
Aun así, nos resistimos a dejar pasar esta oportunidad de enfatizar la calidad del cine en español (que no solo de España), e invitar a todo aquél que no haya disfrutado de esta película, a que vaya al cine a verla.
Risas garantizadas cada 3 minutos.

5 motivos por los que ver “Ocho apellidos vascos”… más allá de las risas.



1. Dani Rovira.
Decir que Dani Rovira se sale en la película es poco. Solo por ver su conversión de “sevillano pijo” a “independentista vasco” merece la pena pagar lo que cuesta la entrada del cine (en día del espectador sobre todo). Nunca podía esperar que el cómico de “Paramount” y “El club de la comedia”pudiera actuar de esta manera. Sin palabras.
2. Tópicos, tópicos y más tópicos.
A veces los tópicos aburren. Mucho. Muchísimo. Pero no en este caso. 
La película se construye sobre las diferencias existentes entre la España del sur y la del norte, y funciona. Los clichés andaluces y vascos se repiten una y otra vez, pero se entiende que es la base para construir todos los gags de los que se compone la película.
3. Carmen Machi-Karra Elejalde.
Si el dúo principal funciona (sobre todo por la transformación de Dani Rovira), el secundario no se queda atrás. La pareja formada por Carmen Machi y Karra Elejalde dan mucho color a la película, y permiten situaciones que van más allá del plateamiento inicial entre los protagonistas.
4. Humor arriesgado y valiente.
Por primera vez, el nacionalismo y el terrorismo (con todo lo que ello implica) se refleja de una forma cómica, aunque para nada resulta ofensivo. Sin llegar a adentrarse en temas demasiado oscuros, y siempre en el tono de la película, las referencias a la banda terrorista están ahí, permitiéndose incluso bromas sobre pisos franco, secuestros, la kale borroka o la pertenencia a un comando.

5. Fomentando el cine español.
Y por último está el apoyo que esta y otras películas españolas (incluso europeas y latinoamericanas) merecen. Por desgracia, hoy en día muchos siguen argumentando el “a mi el cine español no me gusta” como excusa para seguir defendiendo el modelo Hollywood. Como si solo hubiera un único director o directora en España, o un equipo de guionistas para todas las películas.
Para todos, pero sobre todo para los que denostan el cine español por el mero hecho de ser de aquí, es recomendable esta película. Además de ver un auténtico peliculón, estarás apostando por un producto nacional, hecho con unos fondos limitados, pero cuyo resultado final nada tiene que envidiar a otras grandes producciones en las que sólo el caché de la actriz principal duplica el presupuesto total de “Ocho apellidos vascos”.
Todo el mundo al cine.


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