Esculturas de Stanford University: Los Ojos de la Vanguardia

Rodin, Bufano, Ginnever, Hazdi, Moore y Pineda pasean por la Universidad de Stanford de la mano del sincretismo. Arquitectura de claustro, innovación “state of the art”, líderes mundiales de la ciencia, la economía y la política rodeados por un campus inseminado de escultores interpretando la naturaleza del hombre, el futuro, el destino de la humanidad y el cuerpo humano. Figuras que son fotografiadas a diario por estudiantes, visitors que me encanta traducir como visitantes dada su diversidad, esculturas alegóricas que contrapuestas con el claustro gótico que es Stanford sacuden la naturaleza creativa. Si Stanford es clasicismo tecnócrata sus esculturas son vanguardia de destino incierto. Stanford y su arquitectura hablan de honor, conocimiento, cultura clásica, innovación, generosidad y tecnología. Las esculturas de Stanford hablan de otra cosa: el hombre sin atributos. Me fascina este sincretismo loco y lleno de conectividad y atrevimiento. Los Burgueses de Calais, Rodin, honorabilidad, amor por la ciudad y sus ciudadanos.

Se entregan los 6 ciudadanos más reconocidos y acaudalados de la ciudad para salvar la vidas de la ciudad sitiada. Alegoría de la política y la economía de hoy. No comment.

Beniamino Bufano, Las sombras del Futuro, obra que necesita de la mayéutica para comenzar a atisbar significados.

El arte es libre de interpretar, yo veo trazos budistas, monjas de clausura y amores juletianos, un toque de islam se refleja en la mano que acaricia el pilar. Charles Ginnever, Las Tres Gracias y los Triángulos de Chicago.

El primero, según Rubens, representaba la sensualidad. Aglaya, Talía y Eufrósime desplegaban sus cuerpos rollizos, nada de lo que se estila hoy. Ginnever resume el omphalos de la mujer con la austeridad de lo inerte, plano, hueco y puntiagudo, líneas de ciencia arte. Y luego los triángulo de Chicago. Triángulos, triángulo, triángulos. Lo bueno que tienen es que la creatividad y el ingenio pueden llevar a que algún estudiante de primer año, techo Geek, encuentre inspiración en ellos para desarrollar la siguiente startup o un logaritmo que sea capaz de hacerle competencia a Google. No estoy siendo sarcástico, lo que digo lo siento como tal y lo creo. Si algo tiene de bueno el Silicon Valley es que uno abandona todos sus prejuicios mentales y es entonces cuando el melón mente empieza verdaderamente a interconectar. Y si no échenle una ojeada textual o visual a James Burke y sus Connections. Los Triángulos me recuerdan pajaritas de papel de estraza, origamis burdos y un poco del teorema de Pitagoras. Disfruto fotografiándolo y aunque no se vea en las fotos me cuelo como una hipotenusa por su cuerpo seco para impregnarme de lo que emite.

Dimitry Hadzi y los Pillares de Hércules. Quizás sea la pieza que más me atrae junto con los Burgueses de Calais. Toco la escultura espacial, imagino una puerta interestelar que me lleva a otro mundo, futurista, siempre futurista. Su superficie está labrada y parece tersa. Seguramente cuando se hable de Grecia en el siglo XXII sea esta la referencia de lo que un día hubo. Contraste, muchos contrastes entre el mapa arquitectónica de la Universidad de Stanford y el mapa escultórico de la misma. Eso convierte a esta universidad en más interesante de lo que todavía es. Miro los pilares de Hercules y por encima aparece la torre del Instituto Hoover. El tiempo y la expresión humana unido por una linea del campus universitario. Clasicismo y el futuro del Hombre. Quizás hemos ido muy lejos en nuestras intenciones de progreso. Se me ocurre que viendo estas esculturas es más fácil entender el mundo de hoy. Las esculturas concentran toda la información dando matices y matices de lo que es la Sociedad del Espectáculo en la que vivimos. Large Torso de Henry Moore. Puede ser un potro de gimnasia olímpica, los huesos calcificados de un ave prehistóricamente gigante y puede ser lo que es: el perfil de un torso. Dicen que la escultura de Moore es la cara amable de la modernidad pero a mi me parece que al igual que los anteriores Henry se olvidó de que la cara amable de la sociedad es siempre un cuarto de sonrisa. Si es más de eso la amabilidad se convierte en farsa y si está carente de sonrisa el ser humano ya no existe.

El Torso me gusta porque a su derecha encuentro la juventud encontrando a su izquierda el paso del tiempo, senecta. La marcas de la vida haciendo mella en la materia, descabeza de criterio y casi armoniosa. The Large Torso yace en Stanford esperando dos cosas, o que le preguntes quién es o que lo atravieses despacio recreándote en el vacío.

Harvest, la Cosecha, de Marianna Pineda. El realismo mágico interpretado desde Norteamerica. Tienes connotaciones que me hacen recordar la estatuas de la Isla de Pascua, erotismo de trigal y algo de dolor. No sé por qué lo del dolor pero creo que existe. Agricolae, los agricultores, vida de campos. Veo el triunfo del ser humano sobre la labor en el pie que pisa atrás y veo el triunfo del amor sobre la domesticación impuesta del sacrificio diario. La Cosecha me parece de todas las esculturas de Stanford las más humana por aunar los trabajos y los días. Y así acabo el post de hoy con un paseo que recomiendo a todos los que vengan a Stanford, seguramente se lo recomendaría a todos los alumnos que inicia su Via y también se lo recomendaría a todos los que se acaban graduando para no perder nunca de vista que en Stanford además de éxito se apuesta por el Ser Humano. Vincent Crown


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San Francisco Cosmopoly de Silicon Valley

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Esther Wojcicki: Educación, Tecnología e Internet

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