Economía digital: 13 cosas a las que los economistas deberíamos prestar mucha más atención

Los economistas han generado ideas y políticas que han servido de base para el auge y bienestar de las economías hasta nuestros días. No es ningún secreto que se levantan crecientes voces críticas sobre nuestras actuaciones y recomendaciones más recientes.

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Más allá de los factores que definen la crisis actual, la economía digital lo está cambiado todo. No sólo afecta a sectores específicos, sino que conforme la sociedad digital gana peso y madurez, sus disrupciones ganan entidad y relevancia. Comercio y marketing digital, desintermediación, sistema financiero, formación de precios y globalización -sin control global- conforman un conjunto de disrupciones capaces de alterar los propios fundamentos de la economía vigente en nuestros días.
¿Estamos los economistas prestando suficiente atención a estos temas? ¿Lo estamos haciendo con la óptica correcta?

Con motivo del 30º Aniversario de las Jornadas de Alicante sobre Economía Española se me encargó que hiciera un ejercicio de prospectiva. ¿En qué cuestiones deberíamos poner foco los economistas en los próximos años? Acepté (aun sabiendo lo arriesgado del ejercicio) en función de que quizás sea de los pocos economistas que lleve 20 años volcado en proyectos digitales y estar menos “contaminado” en los sanedrines del análisis económico convencional. Me concentraré en lo siguientes 13 puntos:

1. Big Data

El Big Data entendido como la recolección, almacenamiento, búsqueda, análisis y visualización de datos masivos y, especialmente, la creación de modelos predictivos, está arrasando en las empresas e instituciones de medio mundo. Se enmarca en el sector de las tecnologías de la información y la comunicación y pone énfasis en facilitar la toma de decisiones.
Es una herramienta que está tomando una enorme entidad y no somos los economistas quienes están llevando a cabo esta “revolución” predictiva.

Los informáticos construyen sencillos cuadros de mando destinados a facilitar las decisiones en Bolsa, nuevos mercados de bienes y servicios, nuevos productos, usuarios… Cubren una gran diversidad, tanto a la hora de abarcar un amplio origen de los datos (desde la sensorización, IoT -Internet de las Cosas-) hasta la gigantesca “conversacion social” de la web social. Sus clientes aparte de grandes empresas e instituciones económicas cubren numerosos ámbitos como por ejemplo la educación, enseñanza universitaria, MOOCs… Todo esto definido con pragmatismo, capacidad de predecir de forma efectiva, operatividad…

Los economistas seguimos anclados en la filosofía / metodología de los modelos econométricos y estamos inmersos en considerar el Big data como una “confrontación entre los resultados estadísticos realizados sobre la totalidad de la información frente a los obtenidos de las herramientas de simulación”, estadística básica, para complementar la “increíble robustez matemática de modelos econométricos” (1).
El Big Data ajeno a la teorización, exige plantearse las preguntas correctas, o idóneas… Los economistas seguimos especulando con supuestos en muchas ocasiones muy lejanos de la realidad.

Cabe la siguiente pregunta: ¿Es el big data una disrupción en sí misma que pondrá en crisis a los propios economistas, sus herramientas econométricas y sus capacidades predictivas? Es algo que es necesario plantear.

 

2. Grandes empresas tecnológicas y la “nueva” economía

Los economistas que todavía infravaloran a la economía digital deberían preguntarse cómo Facebook -una startup de un joven que se divertía creando una red social- es hoy una compañía cuyo valor en Bolsa supera a General Electric o dicho en lenguaje ibérico, supera al valor conjunto de Inditex, Telefónica, Santander y BBVA.

Las grandes empresas tecnológicas como Google, Apple, Facebook, Microsoft, Amazon desplazan a las empresas líderes de los sectores de referencia en banca, automóvil,  constructoras, acero, petróleo… como empresas líderes de referencia en las principales macromagnitudes. Y son una avanzadilla de otras muchas.

Estas grandes empresas tecnológicas con estructuras monopolistas globales constituyen en sí mismas una base para transformar  disruptivamente muchos de los sectores tradicionales de la economía. Pueden generar impactos muy diversos (pagos móviles, publicidad, servicios, comercio electrónico, transportes.. ) que cambien de forma relevante el status quo empresarial, sectorial, geográfico… El caso de Apple Pay es ya una realidad (que mencionaré más adelante). Las grandes empresas tecnológicas han comprendido que la revolución económica tiene lugar en la pequeña pantalla de un teléfono móvil.

Aquí mi pregunta sería: ¿Están prestando suficiente atención los analistas económicos a la capacidad de disrupción de estas grandes empresas tecnológicas en sectores claves tradicionales de sus respectivos países?   

 

3. Formación de precios

Los economistas deberíamos revisar o enriquecer nuestros modelos. El paradigma de la formación de precios en todas sus versiones quedará marcado tanto por la sofisticación del big data como del marketing digital, las técnicas del “user experience” y otras sofisticadas herramientas como la inteligencia artificial retroalimentada.

La fascinación de cómo las compañías aéreas, los hoteles, etc ajustan los precios de cada producto en tiempo real es un anticipo de lo que está por venir. La inteligencia artificial, el big data operan ya en mercados de valores con fundamentos de precios que se diferirían de los fundamentos teóricos o de las capacidades predictivas de los modelos econométricos convencionales.

La metodología del user experience, la personalización, o singularización de ofertas y de precios conforman una riqueza y complejidad de los sistemas que la teoría económica está ignorando o no contemplando suficientemente. Se me antoja que en nuestros manuales seguimos explicando modelos que no se corresponden con una realidad que se abre paso aceleradamente. Y ya no sólo en los vuelos baratos y todo tipo de transporte (Cabify, UBER…) o apartamentos, hoteles, alojamientos (Airbnb, Booking…) sino de forma creciente se introduce en múltiples productos y mercados.

Ahí va la pregunta: ¿En qué medida la inteligencia artificial, los datos masivos, la personalización de la oferta, la desintermediación (por ejemplo) están haciendo obsoletos conceptos y planteamientos teóricos que explicamos actualmente en nuestras clases? 

 

4. Usuarios 2.0, nativos, millennials (o ¿por quién doblan las campanas?)

No voy a sugerir una intromisión sociológica en el análisis económico, aunque dicho sea de pasada no estaría demás. Hay un cambio generacional tópico y no bien comprendido que tiene implicaciones importantes en las disrupciones y los grandes cambios sectoriales y estructurales de nuestra economía.

La banca, la prensa, los taxis, o las universidades se ven obligadas a introducir cambios no por su visión o estrategia sino por la imposición de nuevos usuarios, imposición de una demanda digital 2.0. Al respecto, las estrategias de producto de las empresas tecnológicas y su big data son infinitamente más ricas que las de las empresas de los propios sectores afectados. Estamos presenciando en sectores muy relevantes que, las empresas tradicionales al margen de la cultura digital, no llegan a percibir a tiempo la entidad de estas disrupciones o las soluciones y estrategias correctas.

La pregunta: ¿En qué medida las empresas y sectores tradicionales son capaces de diseñar una innovación de oferta que viene inducida por cambios estructurales de demanda muy rápidos y de una enorme entidad?

 

5. Banca digital / pagos digitales: disrupción relevante a la vista

Se suele citar a la música o la industria editorial como sectores afectados por las TICs o la economía digital. Los grandes bancos ya han tomado conciencia de que están en el centro de un nuevo huracán disruptivo. El Presidente de uno de los grandes bancos españoles, el BBVA lo viene manifestando de forma reiterada y sin miramientos (2). Es además una percepción cada vez más generalizada dentro de la propia banca (3). En esa línea merece citar a Michael Corbat, CEO Citi “We see ourselves as a technology company with a banking license”.

La tecnología está afectando cada vez más a una banca tradicional anclada en la operativa convencional y cuya “digitalización” podría ser insuficiente para afrontar cambios imprescindibles..

La banca es un buen ejemplo de cómo la acción de las grandes empresas tecnológicas puede tener un gran impacto disruptivo. Los intentos de Google Wallet y la estrategia de Apple Pay, o los indicios de incursiones de Facebook, son una muestra de la beligerancia que puede darse en el sector. En concreto Apple Pay (ver algunos articulos relacionados con apple pay) es un ejercicio de inteligencia de una gran empresa tecnológica,  frente al fracaso de ISIS (intento de dar una respuesta tecnológica en Estados Unidos para pagos móviles por parte de la banca, operadores móviles y tarjetas de crédito).

Y en este entorno la banca tradicional se ve desbordada para asimilar la profusión de fintech, el fenómeno de bitcoin, la biometria, o la user experience de la banca digital en el móvil. La adquisición de algunas “fintech” por la banca tradicional es a todas luces insuficiente.

La pregunta: ¿Qué efectos tiene en nuestras economías (no sólo en los bancos) una disrupción global en la banca a partir de la banca móvil y de los fundamentos de la nueva economía que se abre paso?

Fintech

 

6. Criptomonedas: Bitcoin y blockchain ¿un Premio Nobel anónimo?

Un elemento más a sumar a lo anterior. Podríamos entrar en una disrupción interesante (al menos desde el punto teórico) que nos introduciría un nuevo sistema financiero digital.

El nacimiento de Bitcoin ha sido todo un acontecimiento tecnológico. Su tecnología de base blockchain una revolución. La mayor parte de los bancos han pasado del escepticismo al concienzudo estudio de bitcoin y la valoración e inversión en tecnología blockchain. En países como Argentina o Grecia, el mercado se ha abierto paso a través de bitcoin. Y Apple ha asumido el prototipo de seguridad de blockchain en Apple Pay.

Quizás a los economistas más ortodoxos les extrañe que Satoshi Nakamoto, el creador anónimo de bitcoin, haya sido nominado para el Premio Nobel de Economía. El profesor de UCLA, experto en economía financiera Bhagwan Chowdhry, en un artículo en The Huffington Post anunció hace unas semanas que utilizaría su pertenencia al Comité de nominaciones para proponer para el Premio Nobel a Satoshi por la creación de bitcoin. No le faltan argumentos.

Pese a algunas limitaciones técnicas, bitcoin nos ha planteado las enormes ventajas de las criptomonedas y unas necesidades de regulación (o no) que sobrepasan ampliamente los límites en los que nos movemos en la actualidad. Recomiendo: Bitcoin: ¿Europa se equivoca otra vez?

Pregunta: ¿Debemos revisar el concepto de dinero y de sistema financiero actual a la luz de las criptomonedas?

 

7. Sectores de futuro y la economía del cambio (¿o disrupción continua?)

Con la economía del conocimiento e Internet hemos entrado en una escala de innovaciones sin precedentes. La economía digital proyectará gigantescos cambios a través del Internet de las Cosas o la computación cuántica, la industria 4.0, etc. Pese a la conocida entidad de los sectores mencionados  su capacidad de convulsión sería ínfima comparada con una revolución nanotecnológica molecular avanzada.

Frente a una economía supuestamente en equilibrio o bajo moderados desequilibrios hay que sugerir el estudio de unas nuevas bases que nos ayuden a interpretar una economía en cambio continuo, con disrupciones y convulsiones que tienden a ser más frecuentes y escasamente previsibles a la hora de cuantificar sus efectos potenciales.

No es nada descabellado fomentar interpretaciones que nos aproximen al concepto de disrupción y de la capacidad de las economías de “reinventar” su base económica… con nuevos sectores y empresas.  Sin recurrir a la nanotecnología, sectores como la Impresión 3D, la biotecnología, el ADN, el IoT, etc.; conforman, entre otros, una base de impactos económicos extraordinariamente relevantes.

 

 

8. Los ecosistemas de innovación: Europa vs Silicon Valley y Asia

Los ecosistemas de innovación que están apareciendo en el mundo son pequeños espacios que nos adelantan algunos de los fundamentos que los economistas necesitamos para “innovar” nuestro armazón teórico.

No descubro nada si indico que Europa con respecto a la economía digital está quedándose retrasada respecto a Estados Unidos o Asia. Silicon Valley es el referente mundial de los ecosistemas de innovación y nos muestra con claridad los elementos básicos del ecosistema: universidades competitivas en investigación y formación, ligadas a sectores de futuro, atracción y retención de talento profesional, cultura emprendedora emprendedores en sectores de futuro, networking – redes profesionales – hibridación de saberes… Hay implícita una estrategia de políticas económicas potenciales en los ecosistemas de innovación.

India, Japón y otros países asiáticos han visto con pragmatismo estos ecosistemas mientras en Europa hemos caído en la una cruzada regulacionista para salvarnos de los males de Google, Microsoft, y otras grandes empresas tecnológicas. No tenemos ninguna empresa entre las 200 top tecnológicas del mundo. El debate no se agota con el consabido tema de “lo irreproducible o no del Silicon Valley” sino de las condiciones que permiten el desarrollo de empresas de futuro (ver el Silicon Valley 26 años después).

Preguntas: ¿Qué estamos haciendo mal Europa? Exige de una respuesta integrada en economía, regulación y otras coordenadas disciplinares ¿Deberíamos los economistas profundizar mucho más sobre lo que ocurre en un ecosistema de innovación y las políticas económicas implícitas?

 

9. Digitalización vs Emprendimiento digital

Sin duda es muy beneficioso que una economía tradicional se digitalice. El concepto económico de digitalización es aún impreciso. Intuitivamente podemos aproximarnos a través de la introducción de las TICs en todos los sectores, empresas, ciudades, administraciones con el objetivo de incrementar eficiencia y competitividad. En esencia los economistas lo ven como un caso más de introducción de tecnología en el sistema productivo. Pero nunca antes históricamente la tecnología había alterado los propios fundamentos del sistema: el dinero, la banca, el comercio electrónico, la formación de precios…

La pregunta aquí es previa e importante: ¿Es suficiente una estrategia que ponga foco en la digitalización de la economía tradicional? Las disrupciones continuas que están sufriendo los sectores tradicionales nos indica claramente que no.

En mi opinión más o tan importante como la digitalización es la creación de un sector TIC relevante propiamente dicho. Con 500 millones de hispanohablantes, España debería ser una potencia mundial en economía digital, productora de inputs tecnológicos para los sectores productivos.  Por no explotar hemos dejado oportunidades como la de liderar mundialmente la comercialización turística online, por ejemplo. De no crear un sector digital fuerte seremos una economía dependiente y volveremos a repetir, una vez más, el viejo esquema de la construcción del ferrocarril en España en el siglo XIX. Esperar la creación de un mercado único digital europeo como una panacea sería un error, cuando hemos sido incapaces de aprovechar el potencial del mercado lingüístico.

Un país como España necesita tener una política y estrategia de desarrollo digital correcta y proactiva.  Muy estrechamente relacionado España necesita una nueva generación de emprendedores digitales que desarrollen startups con lean canvas y user experience, dejando a un lado los planes de negocio convencionales. En definitiva, nuevos perfiles de negocios para la nueva economía; no se necesitan tanto mentalidades “MBAs” como creadores de startupsEste tipo de emprendimiento no se desarrolla por generación espontánea, requiere de ecosistemas de innovación y de otras acciones como la competitividad de la educación que vemos a continuación en el siguiente punto.

Preguntas: ¿Con cambios tan disruptivos y relevantes tiene la economía que refugiarse en el estricto ámbito de la política monetaria y/o fiscal? ¿Sigue siendo cierto que la mejor política industrial es la que no existe?

 

10. Educación digital: atracción y retención de talento

Probablemente nunca las políticas e inversiones educativas han sido tan importantes a la hora de establecer ventajas comparativas para el desarrollo de la economía digital y de los sectores de futuro. La educación debería ser pieza fundamental de las políticas económicas de un país de nuestro tiempo. 

Urgen reformas educativas. La fuerte innovación y desarrollo de la economía digital están generando una gran cantidad de empleos que quedan vacantes, mientras que el sistema educativo mantiene bastantes títulos ligados al paro y subempleo. Los grandes cambios que experimentan las economías de nuestro tiempo no tienen una respuesta 100% eficiente de nuestros sistemas educativos. Hay una demanda intensiva de “digital skills” que no sólo no se oferta en tiempo y forma, sino que, además, las empresas “analógicas” no tienen conciencia de la potencialidad de su contratación en términos de incrementos de productividad y competitividad. La información que emiten tanto la oferta (universidades) como la demanda (empresas tradicionales) queda desbordada por la propia celeridad y entidad del desarrollo de la innovación digital y tecnológica en general.

No solo eso, como he dicho anteriormente, el emprendimiento actual está basado en el conocimiento, y en la innovación tecnológica. El perfil del empresario ha cambiado ya no es simplemente alguien que sin cualificación no tiene aversión al riesgo. Las universidades de nuestro tiempo deberían formar emprendedores, emprendedores digitales y del conocimiento en el sentido que Drucker sugería ya hace medio siglo.

El propio sector de la educación superior está sometido a disrupciones y cambios importantes. La economía digital puede impactar de lleno en las universidades a través de los Cursos Masivos, Abiertos y Online (MOOCs). No sólo hay que invertir en educación sino hacerla socialmente relevante, competitiva y eficiente. De lo contrario en pocos años podríamos tener un sistema universitario obsoleto (ver universidades del futuro).

Una vertiente más de las políticas sectoriales inexistentes. Aquí, más que pregunta hay afirmación: Una necesidad urgente de cuantificar el coste de oportunidad real de políticas educativas ineficientes que no toman en consideración los factores que he apuntado.

 

11. Marketing digital vs comercio electrónico

El binomio marketing digital y comercio electrónico (puede aderezarse con entregas a través de drones y otras innovaciones futuristas) es de un enorme potencial disruptivo. Su desarrollo dependerá más de quien comprenda mejor cómo un usuario interactúa con la pantalla de su móvil que el que conozca de banca, transporte, hospedaje o distribución alimentaria, moda u otra actividad.

¿Se
acuerdan de la vitalidad del marketing y la publicidad tradicional? Los servicios tradicionales
abrazaron la digitalización en procesos de innovación al uso. El potencial del marketing digital ha puesto en crisis la publicidad tradicional. Google y Facebook, las fórmulas del content marketing, los leads, no son sino la avanzadilla de una compleja industria digital publicitaria en sí misma muy disruptiva en su propio ámbito. En gran medida esta industria publicitaria digital está ya madura y obsoleta, pendiente de los bloqueadores de anuncios digitales.

El alcance global del comercio electrónico y su vinculación con un marketing digital sofisticado más avanzado puede alterar la comercialización y distribución de muchos productos y servicios tal como los conocemos hoy. Al respecto, por ejemplo un país como el Reino Unido triplica los volúmenes de comercio electrónico respecto a la mayor parte de los países europeos, todavía subyugados a agencias de publicidad tradicionales y dónde menos de la cuarta parte de las empresas están en condiciones de desarrollar sus potencialidades de e-commerce.

 

12. La Nueva Economía juega con nuevas reglas

Llegados aquí, parecería claro que la Nueva Economía (como llegó a llamarse acertadamente a finales de los noventa) en sus vertientes de formación de precios, usuarios 2.0, ecosistemas de innovación, banca móvil criptomonedas, emprendimiento digital, lean canvas, marketing digital, estrategias globales, eficiencia y competitividad de la educación, marcan un escenario diferente: se están cambiando algunas reglas importantes del sistema.

Parecería evidente identificar estas nuevas reglas y las políticas más eficaces ligadas a esta Nueva Economía. Nuestros modelos miden tendencias pasadas y algunos fundamentos deben revisarse ampliamente.

 

13. Los países menos avanzados y su salto tecnológico

Como reflexión general habría que indicar que el desarrollo de economía digital no entiende de etapas o pre-requisitos que han venido caracterizando históricamente el desarrollo económico convencional.

Las dos potencias mundiales en banca móvil son Kenia e India, ambas con una muy baja bancarización histórica en sus respectivos territorios. La última, la India, ha desarrollado en Bangalore un ecosistema que algunos homologan en ciertos aspectos al Silicon Valley y en un país, ruralizado y todavía con una fuerte especialización primaria, que es el primer exportador de software del mundo.

En Asia la economía digital está encontrando el caldo de cultivo que no se encuentra en Europa. Parecería como si tener desarrollada una economía analógica importante se convierte en una restricción para alcanzar una economía digital.

Uno de los pocos casos que se salvan en Europa es Irlanda. Vía la disminución en los impuestos y algunas políticas educativas ha conseguido superar una reciente fuerte burbuja inmobiliaria y financiera ligada a la vieja economía. El país con la renta por habitante más baja de la Unión Europea a finales de los ochenta se sitúa a la cabeza. La economía digital está detrás de este milagro.

añado un último punto (5/1/2016):

14 . El desarrollo de la economía digital como objetivo.

Los economistas deberían tomar la bandera del desarrollo de la economía digital (aconsejo ir al enlace). Enfrascados en debates estériles como si la destrucción de empleos de la economía digital es superior a los empleos que genera, el desarrollo de la economía digital no es una opción, es meta obligada para cualquier país.

La digitalización de los sectores tradicionales -correctamente planteada- es una vía obligada para incrementar la productividad y la competitividad de un país. También me he pronunciado por ventajas asociadas al desarrollo de la economía digital: 13 razones por las que la economía digital debería estar entre las prioridades políticas (aconsejo su lectura).

Agradezco al equipo y miembros del Observatorio ADEI (Observatorio para el Análisis y el Desarrollo Económico de Internet) la oportunidad que me ha dado de reflexionar y pensar sobre estos temas.

 

Presentación: Economía digital y prospectiva: lo que ocurrirá en los próximos 10 años

 

[slideshare id=55130733&doc=undeceniopreocupanteyunadcadaqueserdisruptiva-151115161322-lva1-app6892]

 

 

Vídeo recomendado: El nuevo mundo de la economía digital a propósito de la creación de un Laboratorio para el Internet de las Cosas (Andrés Pedreño)

 

 

Ver también: El reto de la digitalización de la economía española (I Congreso del Observatorio ADEI)Versión en inglés: Digital Economy: 13 Things That Economists Should Pay More Attention To


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17 Respuestas

  1. Raúl 2 años ago
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  2. ECD 2 años ago
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  3. Anónimo 2 años ago
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  4. Carmen H. 2 años ago
  5. Anónimo 2 años ago
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  6. Anónimo 2 años ago
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  8. Jose 2 años ago
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