Robot volador

Un robot insecto vuela por primera vez

Según un artículo publicado esta semana en Technology Review, investigadores de la Universidad de Harvard han creado una mosca robot que se podría llegar a utilizar como sistema encubierto de vigilancia o para la detección de sustancias químicas tóxicas.

El mosca robot, de tamaño real, con un peso de tan solo 60gr y una envergadura de 3cm ha conseguido volar, con unos movimientos modelados a partir de los de una mosca de verdad. “La naturaleza ha creado a los mejores voladores del mundo”, señala Robert Wood, líder del proyecto y profesor en la facultad de ingeniería y ciencias aplicadas de la Universidad de Harvard.

La agencia estadounidense DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) está financiando la investigación de Wood con la esperanza de obtener un robot de vigilancia silenciosa para su uso en combate y entornos urbanos.

Recrear los movimientos de una mosca en un robot del tamaño real del insecto ha sido complicado, ya que los procesos de fabricación existentes no valían para hacer las piezas resistentes y ligeras necesarias. Los motores, juntas, etc.; utilizados habitualmente en robots a gran escala no valían para un robot del tamaño de una mosca.

Algunas piezas extremadamente pequeñas se pueden fabricar utilizando los procesos de creación de sistemas microelectromecánicos, pero estos procesos requieren mucho tiempo y dinero. Wood y sus colegas de la Universidad de California, Berkeley, necesitaban un proceso de fabricación rápido y barato, que les permitiera producir fácilmente diferentes iteraciones de sus diseños.

Finalmente, el equipo desarrolló su propio proceso de fabricación. Utilizando una microfabricación por láser, los investigadores cortaron finas láminas de fibra de carbono en patrones bidimensionales con una precisión de un par de micrómetros. Las láminas poliméricas se cortaron con el mismo proceso. Finalmente, colocando cuidadosamente las láminas fibra de carbono y las de polímero, los investigadores lograron crear piezas funcionales.

Por ejemplo, para crear una junta flexible, los investigadores colocaron dos pequeñas piezas de un compuesto de carbono dejando un espacio entre ambas. A continuación, añadieron una lámina polimérica en posición perpendicular a través de las dos piezas de carbono. Finalmente, la pieza parece una H: el centro es flexible, pero los lados son rígidos.

Para que las piezas se muevan en respuesta a señales eléctricas, los investigadores utilizaron polímeros electroactivos, que cambian su forma al estar expuestos a un voltaje. Todo el proceso de fabricación se describirá en un trabajo que se publicará en la revista Journal of Mechanical Design.

Fuente: Technology Review

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