Airbnb: alquiler online de casas y habitaciones en todo el mundo

Desde que se fundó en 2008, la empresa de alquiler de viviendas Airbnb ha crecido de manera exponencial. En tan sólo 6 años, Airbnb ha encabezado el crecimiento del consumo colaborativo al permitir a miles de personas de todo el mundo alquilar sus casas o habitaciones. 
No obstante, este crecimiento ha traído consigo una mayor supervisión reglamentaria y se ha visto eclipsado por leyes que están en contra de la esencia de la empresa de permitir a la gente cobrar por el acceso a sus viviendas.

A continuación mostramos la transcripción de una entrevista al cofundador y presidente de Airbnb, Brian Chesky. En ella Brian explica porqué Airbnb debe colaborar con las ciudades y analiza cómo evolucionará la relación entre las mismas. 
EL INICIO DE UNA REVOLUCIÓN
Se trata de confianza, algo que hasta hace poco sólo ofrecíamos a empresas o a personas de nuestra misma localidad.

Sin embargo, ahora que la confianza se ha democratizado, cualquiera puede actuar como una empresa.

Con Airbnb se puede reservar una casa en cualquier lugar del mundo, y con esto me refiero a 34.000 ciudades y 190 países,  a excepción de Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba

Todo surgió cuando compartía piso en San Francisco con mi compañero de habitación Joe. No podía pagar el alquiler. El Congreso Internacional de Diseño se celebraba en San Francisco y aquel fin de semana  todos los hoteles estaban completos. Joe tenía tres camas hinchables, así que las sacó del armario, las hinchó y lo llamamos “Air Bed and Breakfast” (hostal hinchable). 

La razón por la que la empresa ha crecido tan rápido es porque, a diferencia de los negocios tradicionales, nosotros no tenemos que construir. Las infraestructuras y la inversión ya estaban hechas, lo único que se necesitaba era Internet. 

DISRUPCIÓN: EL DEBATE
Nunca me ha gustado la palabra “disrupción”.

Me recuerda al típico niño que no aporta nada en clase y lo único que hace es molestar,  y creo que nosotros tenemos mucho que aportar a la sociedad

Las ciudades cada vez son más grandes y el sentido de comunidad se ha ido perdiendo.  Sin embargo, se puede recuperar una vez empecemos a conocernos.  Nuestro lazo con las ciudades es fundamental. Sin ellas no podemos ganar, no podemos progresar. Si colaboramos con las ciudades, el resultado puede ser asombroso, la gente sale ganando. Por el contrario, si se rompe este lazo lo único que se consigue es perjudicar a los ciudadanos.

LAS CIUDADES DEBEN COLABORAR 
El consumo colaborativo es muy beneficioso para las ciudades,  ya que los ciudadanos pueden convertirse en microemprendedores en tan sólo un minuto. Pueden tener más poder, pueden ganar dinero. Esto es algo estupendo, sin embargo resulta complicado porque hay leyes muy antiguas que demuestran que la legislación no es la misma para los individuos que para las empresas. Pero entonces, ¿qué ocurre cuando una persona se convierte en una empresa?  Estamos en la economía del siglo XXI con leyes del siglo XX que han quedado desfasadas.

Hay que revisar la legislación y replantearse la forma en que las ciudades y las plataformas como Airbnb colaboran. Es algo que, aunque lleve trabajo, merece la pena.  Las ciudades ya no necesitan invertir millones en infraestructuras para crear empleo, ahora sólo hace falta Internet.
Insistimos en que es necesario revisar todo el marco legal, ya que está totalmente obsoleto. No estamos diciendo que esté mal, sino que el mundo avanza y las leyes deben sumarse al cambio. Lo único que queremos es que las ciudades entiendan nuestro punto de vista para que puedan adaptarse al cambio y modernizar su legislación.  No estamos en contra de la ley.  De hecho, queremos que se nos regule porque eso implicaría nuestro reconocimiento.

AIRBNB: PLANES DE CRECIMIENTO

  1. Nuestro mayor deseo es que los viajeros puedan reservar casas en cualquier lugar, incluido Asia,  que es un mercado emergente para nosotros.  
  2. Estamos estudiando también otros casos de uso.  
  3. Aunque Airbnb comenzó como una forma económica de ir de vacaciones a una ciudad,   nos hemos dado cuenta de que hay gente con mayores posibilidades económicas  que buscan una calidad superior.

  4. Queremos crear experiencias especiales e innolvidables. 
  5. Al fin y al cabo, cuando uno viaja a Tokyo, no sólo viaja para alojarse en una casa o en un hotel,  si no que lo hace para vivir una experiencia. Queremos mejorar y hacer que esa experiencia sea lo más especial y memorable posible. 



EL FUTURO DE COMPARTIR: NUESTRO TIEMPO LIBRE 
No creo que la gente, ni siquiera la Casa Blanca en sus informes de empleo, realmente considere como trabajos los empleos que se creen gracias al consumo colaborativo,  pero en realidad no dejan de serlo. Que yo sepa, la gente trabaja y genera ingresos de los que depende. La mitad de los anfitriones de Airbnb necesita dichos ingresos para pagar el alquiler o la hipoteca. Quizás se trate de un nuevo tipo de empleo, un empleo del siglo XXI.  Tom Friedman dice que en el futuro puede que la gente no tenga trabajo, si no fuentes de ingresos
Creo que el consumo colaborativo puede crear decenas de millones de empleos (o fuentes de ingresos) a gente de todo el mundo,  lo cual va a tener un efecto muy positivo en la economía. El consumo colaborativo surgió al democratizar y dar acceso a dos de los mayores bienes que posee la gente: una casa y un coche.  Pero creo que la idea de propiedad está cambiando.  

Para las nuevas generaciones tener una casa o un coche ya no es un privilegio si no más bien una carga. Sin embargo, las ganas de presumir siguen vivas, y ahora se alardea de las fotos de Instagram, los lugares que se visitan o las experiencias que se viven. En esto consiste la nueva forma de ostentar, en los lugares a los que viajamos y las experiencias que vivimos, no en el coche que tenemos.
Creo que en el futuro la gente será dueña sólo de aquello de lo que esté dispuesta a responsabilizarse. Y en mi opinión, la gente quiere ser responsable de su reputación, amistades, relaciones y experiencias. La mayor revolución se encuentra en el bien más preciado de todos, que no es ni una casa, ni un coche,  si no nuestro tiempo.  
Con el tiempo, las tareas más insignificantes acabarán por convertirse en trabajos reales y éstos a su vez en formas de arte. Alguien que sea capaz de cocinar bien, podría preguntarse si habrá gente dispuesta a comer en su casa. Y en caso de que así fuera, podríamos hacer una reserva para comer en su casa en lugar de hacerlo en un restaurante. La intención de esta persona no es montar un restaurante, sino simplemente preparar la comida a alguien y  ganarse una reputación. Algún día, esa persona podría convertirse en un chef reconocido por Michelin en su propia casa.

Web de Airbnb