Diez comentarios sobre José María Yazpik: el día que trabajé con él

Recuerdo que la primera vez que lo vi fue en Sólo quiero caminar, esa tan esperada película de Agustín Díaz Yanes que no terminó de cuajar y de desembarazarse de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Una sombra demasiado alargada. La segunda vez fue en The Burning Plain, la ópera prima de Guillermo Arriaga, el eternamente recordado guionista de González Iñárritu en su trilogía sobre la vida y la muerte: Amores perros, 21 gramos y Babel. Majestuosa trilogía. Y la tercera vez que me encontré con José María Yazpik fue saludándole, dándole la mano y la bienvenida a Los amantes pasajeros, lo último de Pedro Almodóvar.

Un momento de Los amantes pasajeros, con la argentina Cecilia Roth

Me he levantado con ganas de escribir diez puntos sobre él y el Chema que yo conocí. Permítanme la licencia:

1. No todos los actores con los que he tenido el gusto de coincidir lo hacen, pero él saluda todas las mañanas (o tardes, según el día de rodaje) con una sonrisa.

2. Es discreto, no protesta ni se queja, aunque las horas de espera sean interminables. Y eso es de agradecer hasta límites insospechados. Los Ayudantes de Dirección sabrán de qué les hablo.

3. Te hace sentir cercano dirigiéndose a ti por tu nombre. Puede parecer una tontería, pero no todos lo hacen.

4. Te habla de él. No mucho, como es lógico, pero sí más de la media. Por aquel entonces (verano de 2012) tenía su casa de DF en obras y nos preguntó a varios compañeros qué opinábamos sobre su cocina, su salón, para que le diésemos nuestra opinión. A todo esto, vaya pedazo de casa… 😉

5. Es muy buen compañero. No fue el más sociable de los actores, pero conectó con el resto del elenco. Que no es fácil. Aunque lo realmente difícil es no chocar con nadie y él lo hizo. Son muchos los egos en juego y supo mantenerse siempre en un segundo plano, sin entrar en batallas que no conducen a nada. Un ejemplo para el resto del reparto.

6. A pesar de ser una estrella en México y haber trabajado en Hollywood, es un tipo normal, sin excentricidades. Lo único que recuerdo es que le gustaban muchos las ensaladas, pero si ese día no quedaban en Catering, no era pesado y se aguantaba.

7. Muchos de los que trabajamos en rodajes de cine y, en especial, en el departamento de Dirección, lo hacemos porque amamos el Séptimo Arte y ambicionamos dirigir. Y que un actor de su talla te cuente sus experiencias, se abra ante ti y comparta alguna de sus vivencias es un lujo y un aprendizaje tremendo. Como dicen mis padres: hijo, qué suerte tienes. Completamente de acuerdo.

8. Es discreto, como he dicho, no le gusta llamar la atención, pero si hay fiesta y hay que beber, es el primero. Qué aguante tiene el pendejo.

9. Un día me lo crucé por el centro de Madrid y estuvimos unos minutos hablando, en calma, con complicidad, como si fuese un compañero del equipo técnico y no artístico. Él iba con su hermano. Yo, con una amiga. Los cuatro sintonizamos y la charla fue de lo más amena. Nos separamos en la puerta de su casa. Unos metros más y nos tomamos unos tequilas en su terraza.

10. Y juega estupendamente al tenis (me contó que llegó a ser profesional, pero que se tuvo que retirar por una lesión) y al tenis de mesa, de hecho nos hicimos unos cuentos partidos. Partidos igualados aunque él diga lo contrario. Un año después de aquel rodaje, lo recordábamos vía twitter.

Fue un placer, Chema… ¡Y viva México, cabrones!
Ah, nos vemos en los cines.

2 Respuestas

  1. Felix Rivera 5 años ago
    • David Esquivel 5 años ago

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