Valoración de una empresa: mezcla de técnica y arte

Ninguna empresa es igual a otra y, por el mismo motivo, la valoración exhaustiva de un negocio debe adaptarse a las características propias de la empresa, al contexto en el que se encuentra y a las perspectivas del sector, entre otros aspectos.

Por este motivo, el proceso de valoración de una empresa es una mezcla de técnica y arte. Para realizar un buen trabajo es necesario hacer un ejercicio de sentido común que requiere una mezcla inteligente de conocimientos técnicos y experiencia.

Metodología de valoración

Las distintas metodologías de valoración persiguen una estimación aproximada del valor de una empresa en condiciones normales.

El importe obtenido servirá de base para distintos objetivos, como punto de partida en la negociación entre un comprador y un vendedor o la retribución variable de los directivos de una empresa, entre otros.

La metodología de valoración ha ido actualizándose con el paso del tiempo, desde procedimientos elementales basados en la situación patrimonial proporcionada por técnicas contables hasta aquellos cada vez más complejos que se basan en hipótesis subjetivas.

A medidados de los años 50, comenzó a desarrollarse en Estados Unidos la valoración por Descuento de Flujos de Caja (DFC), basado en la cantidad real de efectivo que una empresa tiene capacidad para generar. Con el paso del tiempo, esta metología se ha perfeccionado y su utilización generalizado, considerándose en la actualidad como un método imprescindible y de referencia en cualquier valoración.

Los otros dos métodos de valoración más utilizados se apoyan en información sectorial para estimar el valor de una compañía. La metodología de Múltiplos de Compañías Comparables compara los índices o variables más importantes de una empresa con los de su competencia. Las principales variables a analizar son los ingresos, el flujo de caja económico o EBITDA, el Ratio de endeudamiento, etc.

Por otro lado, el método de Múltiplos de Transacciones Precedentes Comparables trata de estimar un precio aproximado por el que se pondrían de acuerdo un comprador y un vendedor, analizando operaciones corporativas similares realizadas en un entorno similar.

¿Para que sirve la valoración de una empresa?

La necesidad de valorar una empresa surge de diferentes ámbitos o propósitos, algunos de los cuales se pueden resumir de la siguiente forma:

  • Operaciones corporativas: venta, fusión, modificación de la forma jurídica, expropiación, salida a bolsa, etc.

  • Operaciones de compraventa de una participación minoritaria en una empresa: paquetes accionariales, salida de un socio del accionariado, etc.
  • Otras situaciones ajenas a la actividad empresarial, como herencias y testamentos, motivos fiscales, auditoría contable, operaciones bancarias (concesión de créditos y garantías), etc.
  • Sistemas de toma de decisiones estratégicas, en los que la valoración de una empresa y/o sus unidades de negocio sirve de base para la adopción de determinadas decisiones relacionadas con la continuidad de la compañía, como adquirir, vender o fusionar la empresa.
  • Planificación estratégica: la valoración permite analizar el impacto de los objetivos establecidos dentro de la estrategia general de una empresa, midiendo la creación o destrucción de valor para sus accionistas.
  • Sistemas de retribución basados en la creación de valor, donde la valoración continuada de una empresa o unidad de negocio mide el valor atribuible a la gestión del equipo directivo de una compañía.

En resumen, no hay ningún método perfecto para valorar una empresa, sino diferentes metodologías complementarias entre sí que ofrecen un rango de referencia para el objetivo perseguido.

La valoración es un paso previo imprescindible en multitud de decisiones financieras relacionadas con operaciones corporativas nacionales y transfronterizas, la creación de valor para los accionistas, el desarrollo del capital riesgo, etc., pero su estimación es un proceso complejo en el que se deben tener en cuenta multitud de variables y circunstancias propias de cada empresa.

Todas estas cuestiones serán objeto de análisis en próximas entradas del blog.


Autor del postJorge Hernández Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Murcia. Es responsable de Planificación Financiera y Reporting en el Grupo Digitex. Anteriormente, trabajó como Analista Financiero en el área de Valoración y Business Modelling de Deloitte. 


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