Condenado a prisión por falsificar entradas para una fiesta

En su momento ya hablamos en este blog sobre las responsabilidades que tenían los locales de fiesta en caso de un accidente en sus instalaciones, ofreciendo pausas a seguir para evitar males mayores.

No tratamos entonces la posibilidad de que alguien pudiese vender entradas falsas, algo que sigue ocurriendo y provoca, entre otras cosas, que se produzca un aforo mayor del permitido en el local.

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La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado un hombre a un año y diez meses de prisión y una multa de 1800 euros por un delito de falsedad en documento mercantil en concurso con otro de estafa.

El hombre en cuestión copió el modelo de las entradas que le habían encargado vender para la fiesta de Nochevieja en una sala de Santander. Tras devolver las entradas auténticas, de las que se llevaba cinco euros de comisión por cada una que vendía, decidió vender 81 entradas falsas, quedándose con todo el beneficio, que ascendió a 3.645 euros.

Además de la pena de prisión, el hombre deberá indemnizar con 3.645 euros al promotor de la fiesta que se vio con un aforo de 881 personas, cuando la había organizado solo para 800.

Según la sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria, en un primer momento el promotor de la fiesta de Nochevieja encargó al hombre condenado la venta de 200 entradas para el cotillón, de las que por cada una que vendía, se llevaba cinco euros de comisión. Pero al parecer, dicha comisión le pareció poca cosa, y decidió, con una clara intención de enriquecimiento injusto, y sin la autorización del promotor, devolver los talonarios originales y reproducir casi con exactitud 81 entradas falsas, acudiendo para ello a una imprenta.

  De esas 81 entradas que vendió, obtuvo un beneficio de 3.645 euros, que ahora deberá devolver al promotor del evento.

Para falsificar las entradas, el condenado acudió a una imprenta y alteró en las copias el color y la numeración consecutiva, para evitar que alguien descubriese su engaño. Con estos cambios las entradas se podían confundir perfectamente con las auténticas.

En este caso, la Audiencia Provincial también vio, además de un delito de falsedad documental, un delito de estafa, ya que los terceros compradores adquirieron las entradas con engaño, pensando que compraban entradas originales, generándose un lucro para quien vendía las entradas, y el correlativo empobrecimiento para el perjudicado, en este caso los compradores que se encontraron también con una fiesta que no estaba acondicionada para 881 personas.

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Tal y como ya hemos mencionado, la venta de entradas falsas para fiestas y espectáculos es muy habitual. Recientemente los miembros de la seguridad del Santiago Bernabeu interceptaron alrededor de 300 entradas falsas para el partido de la Champions League entre el Real Madrid y Nápoles que se disputó el pasado 15 de febrero de 2017. Las entradas, que fueron vendidas por una red de estafadores italianos, eran prácticamente iguales, y sólo se podía ver la diferencia entre las originales comprobándolo con una luz ultravioleta.

Obviamente es difícil para un ciudadano medio percatarse físicamente de las diferencias entre las entradas originales y las falsas, pero lo que sí podemos hacer, es comprar las entradas siempre a través de un canal oficial, que ofrezca las garantías adecuadas. 

 


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